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La vida con el bebé

5 Maneras de Detener un Berrinche

Una mamá de tres comparte sus mejores consejos como toda una NO experta

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El son brilla a todo su esplendor, los pajaritos cantan, y puedes apostar tu último peso a que en casa alguien está haciendo un berrinche. Con tres niños menores a los 4 años, he aprendido a la mala cómo acabar con estas bombas infantiles. No soy un profesional, pero esto es lo que funciona en casa.

1. Ignorarlo, ignorarlo, ignorarlo
Lo primero y lo más importante, recomiendo este método si tienes un poco de tiempo en tus manos. Si vas tarde y necesitas llevar a tu pequeño al auto, NO INTENTES HACER ESTO. Tu pequeño te pidió pan tostado con pasitas para desayunar y eso exactamente lo que le diste: pan tostado con pasitas pero ahora está furioso pateando y gritando. Es aquí cuando lo ignoras totalmente. No intentes tranquilizarlo, no intentes explicarle que el pan está más que delicioso. Continúa con tu mañana. Lávate los dientes, pon una carga de lavadora y hay una posibilidad que en lo que trascurre el tiempo, se distraiga y se detenga. Esta táctica funciona a la perfección con mis hijos de 3 a 4 años, después de cinco o diez minutos, se calman.

2. Tira el anzuelo
Así es, mi dulce y angelical hijo de dos años, de mejillas rellenitas, hace unos berrinches que podrían espantar a cualquier general de armada. Enojado y a todo pulmón, sus berrinches pueden llegar a durar hasta 45 minutos. A menudo se le olvida el porqué de su enojo, eligiendo nuevas cosas por las cuáles enfurecer a lo largo del berrinche. Así que lo distraigo haciendo algo que él ama. Tal vez es el hecho de sentarme a comer papas fritas (sus favoritas). O tal vez me pongo en el piso y comienzo a jugar con sus amados trenes, incluso haciendo ruidos de "chú chú" que reservo por lo general para los niños bien portados. Su deseo de hacer lo que hago sobrepasa su deseo de gritar y revolcarse en el rincón.

3. Acurrucar
Tengo que contener al máximo la urgencia de regañar a mis hijos durante un berrinche. He aprendido que es algo así como echar gasolina al fuego. Por el contrario, relajo mi disciplina y les ofrezco un buen abrazo a la antigüita. Es probable que te reciban con un golpe en la cara o un porrazo en la panza, pero si los abrazas y sostienes lo suficiente, es probable que tu pequeño cese la pelea y te abrace también. (Tal vez.)

4. Respira profundamente
Mi hija es la más grande, pero teniendo 4 años aún se tira al drama en berrinches. Ya que es la que mejor se puede comunicar en nuestro clan, le ayudo a tranquilizarse alentándola a respirar profundamente y al soplarle aire frío a la cara. Le hago entender que comprendo que se sienta frustrada, pero que su conducta es inaceptable. Después de una hora o dos, me busco un tiempo a solas con ella y hablamos de lo que sucedió, de cómo no estuvo bien y de cómo evitarlo la próxima vez.

5. Roba el centro de atención
¿Inmaduro? Claro. Pero tiempos desesperados en ocasiones requieren medidas desesperadas. He intentado de todo y si el berrinche continúa, me siento en el piso, donde sea que esté, en las escaleras, a la mitad del piso de la cocina y actúo como si estuviera llorando. Con las manos en la cabeza, con largos y estruendosos llantos. La visión de mamá bajo coacción por lo general pone a mis hijos en modo de cuidador, y me ofrecen abrazos y besos para hacerme sentir mejor.

De la misma manera, pretendo estar herida. Nada les gustan más a mis hijos que hablar de dolencias, si actúo que me doblo el tobillo y respiro con dificultad, de pronto estoy rodeada de tres pequeños enfermeros. Ninguno se acuerda quién lloraba, pero sí de cómo hacerme sentir mejor.