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Cosas de familia

11 Verdades de Tener Tres Niños

Una mamá de tres nos comparte lo que sucede cuando sobrepasas en números dentro de casa.

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Todas las mañanas cerca de las 6 a.m. la puerta de nuestra habitación se abre y un pequeño cuerpo se escabulle en nuestra cama. Nos acurrucamos como familia por unos cuantos minutos antes de comenzar con nuestra ajetreada carrera de velocidad que es todas las mañanas de entre semana. Con tres hijos de 2, 8 y 10 años, tenemos almuerzos que empacar, pañales que cambiar, dramas de amigos que resolver, y cobijitas que encontrar. Todo esto antes de tomar el primer sorbo de café. Mientras que el día comienza con más besos y amor de lo que jamás había imaginado, las mañanas son caóticas.

Las familias vienen en todas formas y tamaños, pero de acuerdo a la encuesta del programa Today Show el número más difícil de hijos para las mamás es el de tres. Sí, oficialmente el tres es más difícil que cuatro, cinco y seis. Y ahora lo entiendo. Presento aquí 11 verdades sobre tener tres hijos:

El mundo está hecho para familias de cuatro. ¿Has ido al parque de diversiones? Todos los juegos tienen asientos para dos. Así pues, siempre hay un número non por ahí suelto en algún juego. Ningún niño quiere ser ese número non. Mi hija de 10 años lloró 20 minutos el año pasado cuando la hice subirse a la montaña rusa sola. Su hermanita era demasiado pequeña para ir sola y su hermano estaba demasiado asustado. Pero no sólo son las montañas rusas. Los cubículos de los restaurantes, los autos pequeños, las habitaciones de hotel. El mundo está hecho para mamá, papá y dos hijos.

Siempre hay muchos besos. Sin importar que tan malo haya sido mi día, el tener tres hijos significa que alguien siempre quiere un cariño. Siempre hay alguien que quiera besarme, abrazarme o acurrucarse conmigo mientras veo la T.V. En un mundo donde el contacto físico es algo raro y donde tanta gente pasa día sin un poco de afecto, una mamá de tres jamás tiene ese problema.

Los adultos nunca ganan en mayoría. Siempre son tres en contra tuya. Mi hija de dos años está en esa etapa en donde no se puede quedar sola ni por tres segundos sin meterse en algún problema. El otro día corrí escaleras arriba para contestar a la pregunta de mi hijo mayor y cuando bajé de nuevo, ella estaba rasgando un pin a lo largo y ancho de nuestra reluciente y nueva televisión. El día anterior, había intentado escalar el refrigerador.

Siempre hay alguien a quien le gusta tu comida. Los niños pueden ser notoriamente difíciles de complacer cuando se trata de la cena, pero con tres hijos, las probabilidades de que al menos uno disfrute de tu pollo a la parmesana son mayores. Al menos uno de los niños comerá ese brócoli. Un niño por lo menos, alimentará tu auto estima culinario.

La culpa es inevitable. Con tres niños, siempre hay un sentimiento distinto de que le estás fallando a uno de ellos, es más posiblemente a dos de ellos. Cuando le estoy leyendo un libro a la más pequeña, los otros dos están jugando solos. Cuando estoy horneando algo con la más grande, el de en medio y la más pequeña comen solos. Me gustaría tener 10 manos y 3 pequeños cerebros todos los días.

Te preocupará el hijo de en medio. Algunos niños de en medio dicen ser felices. Para mí, a menudo son los que más se olvidan. Mi torbellino de en medio es mi hijo, y aunque le molesta no ser ni el más grande ni el más pequeño, sus habilidades de negociación son de primera, y por lo general es el hijo que siempre está en medio del caos.

Sus necesidades son constantes. ¿Alguna vez has escuchado el "mami" y tu corazón se ha derretido? ¿Alguna vez has escuchado el "mami" y has querido correr y esconderte en el baño? Como mamá de tres, me identifico con ambas emociones. Con tres hijos, alguien siempre te está llamando.

Tres hijos cuestan mucho. Un hijo sale caro. Tres, es algo aterrador. Hay tres bocas que alimentar, tres juegos de actividades, tres boletos de avión para viajar. Y no me hagan hablar de las navidades. Tu tercer hijo debería venir con una etiqueta de advertencia: Este hijo podría afectar enormemente el saldo en tu cuenta bancaria.

Y también están los retos en lo profesional. El tener un balance en el trabajo al mismo tiempo que se es padre puede ser algo complicado. Mi tercer hijo puso a fin mi carrera profesional de tiempo completo. Había estado trabajando cuando nació tres años atrás, pero pronto, después de la licencia por maternidad, fue obvio que no podía continuar. Alguien siempre tiene una cita o necesita ayuda con su tarea o un aventón a casa de un amigo. Pero tengo la fortuna de tener un empleo de medio tiempo que disfruto (y que cubre algunas de nuestras cuentas) además de poder estar en casa cuando nuestros hijos llegan a casa de la escuela. Y eso no lo cambiaría por un millón de oportunidades laborales.

Pensamos que estamos en control. Las mamás de cuatro o de más hijos dicen que simplemente se han dado por vencidas. Es probable que las circulares o permisos escolares no se firmen. Los niños pueden cenar pretzels dulces de cena. Las mamás de tres somos diferentes. Estamos aún en control de las riendas del caballo. La cuestión es galopar a ritmo y tratar de no caer, pero cuando no es posible simplemente nos soltamos. Pensamos que si trabajamos un poco más duro, si nos movemos más rápido, si nos despertamos un poco antes, todo estará en orden.

Jamás es aburrido. Nuestra casa jamás está tranquila. Siempre hay alguien con un amigo invitado, o con una reunión de juego o una fiesta de cumpleaños, y la verdad es que, cuando a veces siento que es el caos total, esta es la vida que siempre soñé con tener. Es ruidosa. Es alocada. Me sobrepasa en ocasiones. Es mucho más divertida de lo que jamás había imaginado