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Cosas de familia

11 verdades sobre tener un segundo bebé

El embarazo es completamente distinto, te preocuparás más por tu primogénito y más verdades sobre el bebé #2.

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Ya sea que estés embarazada del segundo pequeño o que solo estés pensando en tenerlo, tener un bebé más cambia el juego por completo. Y aunque toda mamá es distinta, aquí hay 11 verdades que he comprobado sobre el segundo bebé.

1. Te preguntarás si podrás amar a #2 tanto como a #1

Solo adivino, pero lo más probable es que estés irremediablemente enamorada del primogénito. Y esto significa que una vez que te embaraces, podrías entrar en pánico. ¡Tu amor hacia el primero nunca podrá desaparecer! ¡Nunca amarás otros deditos y piecitos de igual manera! Aunque estos sentimientos son 100 por ciento normales, tienes más que suficiente amor para seguir dando. Amarás a ese segundo chiquito al igual que a tu primero, y de formas distintas también. Va a funcionar.


2. Este embarazo no será tan glorioso.

El primero fue suave como la brisa. Cuando no trabajaba, dormía hasta el mediodía, almorzaba con mis amigas y veía películas en la cama. Ah, y pensaba en el bebé, imaginaba cómo sería ser mamá, me preocupaba por los artículos de la mesa de regalos y la decoración del cuarto.

¿La segunda vez? Andaba correteando a una pequeña, alimentándola y—Dios mío, tan difícil en el tercer semestre—tratando de bañarla. ¿Tuviste un poco de dolor de espalda la primera vez? Trata de sostener a un inquieto pequeño de 13 kilos mientras llevas a otro de más de 2 kilos en tu vientre. Si tuviste un embarazo fácil la primera vez, extrañarás ese lujo—y desarás haberlo apreciado en su momento.


3. No tendrás idea de qué tanto tiempo tienes de embarazo

¿Recuerdas que podías decirle a todo mundo (tu doctor, la cajera de la tienda) el tamaño aproximado del bebé (¡casi como un melón!) y, día tras día, que tan avanzado iba tu embarazo? La segunda vez no tendrás respuesta a esta pregunta. Trata de recordar la fecha en que estás programada y parte de ahí.


4. Hay menos alboroto

Todos estarán súper emocionados con el bebé #2, pero, hey, probablemente no habrá un baby shower del trabajo, de la familia y una comida sorpresa de tus amigas. Puede que tengas una “fiestecita” (un mini baby shower para el segundo) o alguna visita después que el bebé nazca para conocerlo. Y esto será más que suficiente.


5. La amnesia del nacimiento es real

Sin importar cómo des a luz—sin medicinas, epidural, cesárea—te maravillarás con lo que hizo tu cuerpo y con el hermoso ser humano que creaste. Cuando la gente me preguntaba cómo estuvo mi primer parto, respondía "No tan mal." Y después, cuando llegó el momento de mi segundo parto, recordé lo terrible que eran las contracciones. Cuando el momento llegue, recuerda: ¡Ya lo hiciste antes y definitivamente puedes hacerlo otra vez!


6. Tus horarios pueden descarrilarse

Las siestas regulares son clave para el funcionamiento de nuestra familia, al igual que el desayuno a las 8 A.M., un bocadillo a las 10:15 A.M., almuerzo a las 11:45 A.M. … bueno, ya te das una idea. Así que fue un shock para mi sistema cuando llegó nuestro segundo bebé y de repente ninguna de nuestras rutinas diarias estaba sucediendo a tiempo. O cerca del tiempo programado. Las siestas eran temprano, nos saltábamos comidas, me quedaba dormida en el piso mientras trataba de construir una torre con mi pequeña.

La buena noticia es que una vez que pasas la fase del recién nacido y los periodos de sueño del bebé se alargan, puedes volver a tus horarios. Mientras llegue ese momento, trata de disfrutar el caos y duerme cada vez que puedas.


7. Tu carga de trabajo se va a duplicar...

Esto no debió ser una sorpresa, pero por alguna razón mi esposo y yo no estábamos preparados para alimentar dos bocas, bañar a dos humanos, cobijar a dos personitas los días de frío y cubrir dos cuerpos con protector solar los días de sol. De repente, ir a la tienda no es solo comprar una tacita entrenadora, sino la tacita, un biberón y pañales, ah cierto, una pañalera, toallitas y ropa extra.


8. ...Pero de alguna forma es más fácil

A pesar de que tu lista de pendientes se multiplica, ya eres una profesional. ¿La nariz congestionada? Sí, pasará en un día o dos. ¿Las ronchitas en el pecho? Unta un poco de crema y se habrán ido en la mañana. ¿Ese llanto es de hambre? No, es por falta de sueño.

La primera vez te preocupas por cada detallito—cuestionándote a ti misma, al doctor o a tu mamá—la alegría verdadera de tener un segundo bebé es la tranquilidad que te da. No vas a practicar, de hecho ya eres toda una madre, y sabes lo que haces. Darte cuenta de esto puede ser una de las mejores cosas del bebé número dos.


9. El bebé #1 será la parte más difícil de la ecuación

Mientras imaginaba mi vida con un segundo hijo, me enfocaba en lo difícil que sería el bebé. Pero en mi caso, cuando llegó, resultó ser un dulce. Dormir, comer, cambiar, bañar, repetir. Mientras no tuviera hambre, no le importaba quién lo estuviera cargando—mamá, papá, abuelita, todos estaban bien.

Mi primera hija, sin embargo, seguía necesitando nuevas cosas y alcanzar nuevos logros (¡como escalar los muebles!) todos los días—y estaba un poco celosa del bebé. Podía saber mucho de los bebés, pero seguía en una empinada curva de aprendizaje cuando se trataba de mi hermosa pequeña, con todos sus berrinches, escaladas en la cuna y apego a mamá.


10. Te preguntarás que hacías con todo tu tiempo libre

Te tomará cerca de un mes o dos de estar criando a múltiples niños para pensar, "¿Por qué me estresaba tanto la primera vez'" En serio, los recién nacidos duermen todo el tiempo. ¿Qué hacía todo el día? Desearás que todo ese tiempo no hubieras estado obsesionada en las pequeñas cosas. Por fortuna, eso lo haces usualmente cuando llegas al bebé número dos. ¿El perro acaba de lamer al bebé de pies a cabeza? Ya se bañó.


11. Tu corazón explotará cuando veas a #1 y #2 juntos

Hay ciertas cosas que esperas cuando un segundo niño viene en camino. ¿Cansancio? Cierto. ¿Una cantidad obscena de ropa por lavar? Cierto. Pero no hay nada que te prepare para ver a tus dos hijos juntos por primera vez. Sin importar cómo se formó tu familia, esta es la unidad que tú creaste. Esta es tu nueva, un poquito más grande familia, y verlos frente a ti puede quitarte el aliento.