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La vida con un bebé

Dejar el chupete: cómo y cuándo hacerlo

Dejar de usar el chupete puede resultar difícil. Aquí tienes un poco deayuda.

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De repente aparecen debajo de la cuna y en la caja de los juguetes. Tienes uno en el coche, otro en el bolso y como mínimo dos secándose en la cocina. Si tu hijo está enganchado al chupete, seguro que a diario te encuentras con situaciones como esta. ¿Te preguntas cuándo llegará el momento para despedirse del chupete? Aquí tienes todo lo que necesitas saber.

Más vale pronto «Durante el primer año de vida, usar un chupete tiene beneficios para el bebé, como la reducción del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, después de los doce meses, la mayoría de expertos están de acuerdo en que los padres deberían comenzar a retirar el chupete», afirma la doctora Eva Love, pediatra en la Clínica Infantil de Cleveland. El objetivo debería ser limitar el chupete antes de los dos años y dejarlo definitivamente antes de los cuatro. «Después de esta edad, el uso del chupete puede afectar el desarrollo de los dientes, lo que podría conllevar problemas al masticar y al hablar, o de carácter estético. En estos casos, se suele requerir el uso de ortodoncia para corregir la dentadura».

«Cuanto antes te deshagas del chupete, más fácil te será», dice Melanie Potock, logopeda y coautora de un libro para ayudar a los niños a crecer sanos y a comer bien. «Alrededor de los dos años de edad, se produce un periodo de rápido crecimiento cognitivo, en el que el niño descubre que tiene algo de control sobre sus padres y sus acciones». Por ello, cuando los niños llegan a los (a veces terribles) dos años, es más probable que se resistan a dejar el chupete. Para los niños de tres años, el apego es más emocional que físico, de modo que tu manera de afrontar esta cuestión puede ser más directa (véase el apartado «Las cosas se rompen»).

Ofrecer sustitutos Es probable que tu hijo ya tenga una mantita especial o un peluche preferido, pero si no es el caso ofrécele uno. «Comienza con algo suave como una mantita afelpada o con un juguete que vibre, y déjale probar otros objetos que pueda morder», afirma la doctora Potock. A partir de los doce meses, masticar sustituye la necesidad de chupar del primer año, lo que resulta igual de relajante para el cerebro.

Las cosas se rompen El mundo es un lugar imperfecto en el que incluso los chupetes se rompen y se tienen que desechar. «Habla con tu hijo sobre el hecho de que los objetos se rompen», dice la doctora Potock. Por ejemplo, si encuentras algo que ya no funciona, como un juguete o un rotulador, puedes decirle, "está roto y no puedo arreglarlo, así que tenemos que tirarlo". A lo largo del día, enséñale varios ejemplos de objetos rotos y, cuando lo creas oportuno, desmonta la anilla del chupete. Cuando se lo enseñes a tu hijo, puedes decirle que está roto y luego tirarlo a la basura con su ayuda. (Recuerda que un chupete roto no es seguro y que supone un peligro de atragantamiento para el niño).

Cuenta atrás Podrías poner en práctica la estrategia de los tres días. «El primer día, dile a tu hijo que pronto tendrá que dejar su chupete», dice la doctora Love. «Sé breve (con 30 segundos es suficiente) y luego vuélveselo a recordar el segundo día, pero dejando bien claro que tendrá que hacerlo "mañana". El tercer día, recoge todos los chupetes con tu hijo y, juntos, decidid dónde irán».

Limitar su uso «Otro método es permitir que tenga el chupete solo en ciertos lugares o en momentos concretos», explica la doctora Love. Podrías comenzar guardando el chupete en casa para dejar de usarlo en el coche o la guardería. Después de una semana aproximadamente, dile a tu hijo que solo podrá tenerlo en la cuna para dormir la siesta o por las noches.

Preparar la despedida «Muchos padres los reciclan, se los dan a los Reyes Magos a cambio de un regalo o los cosen dentro de un osito de peluche», relata la doctora Love. Erin Farrell Talbot, una madre de Nueva York, cuenta que su hijo Liam solía llamar a su chupete «Didi», de modo que decidió dárselo al hada Didi. «Cuando tenía tres años y medio le dio su chupete a cambio de un juguete teledirigido de niño "mayor"».

Pasar el «mono» Sí, igual que le quitas las tiritas de un tirón, quitarle el chupete de repente —y sin mirar atrás— puede ser una buena solución. Además, a veces es lo único que funciona de verdad. «Intenté perder el chupete y dejar pasar periodos de tiempo cada vez más largos antes de devolvérselo a Ben, pero al final el único método que ha funcionado ha sido tirarlos todos a la vez», dice Summer Blackhurst, una mamá de tres hijos de Kaysville, en Utah. Ben hizo un berrinche muy grande y a los pocos días tuvo dos rabietas más pequeñas, pero luego se acabó. «Independientemente del método que uses, no des el brazo a torcer», insiste la doctora Love. «No te rindas incluso si tu hijo llora, chilla y patalea. Mantente firme y recuerda que, igual que todas las grandes etapas de crecimiento, esta también pasará».