Mi primer monstruo

Mi primer monstruo

¡Este monstruito de peluche siempre está listo para jugar! Los niños pueden apretar su suave barriga para oír divertidos sonidos de monstruito y melodías cortas, o tirar de sus brazos para ver cómo se alargan. Con un montón de divertidas texturas para que los niños las descubran con sus manitas y una encantadora carita simpática, ¡este amiguito rizado es el compañero de juego perfecto para tu pequeño monstruito! ¡Aprender es divertido! Habilidades sensoriales: Las diferentes texturas, sonidos y colores vivos estimulan los sentidos del niño de la mejor manera posible. Motricidad fina: medida que coge el monstruito e interactúa con él, el niño desarrolla su coordinación visual-manual y su destreza con las manos. Curiosidad:Cuando el niño descubre cómo apretar la barriga del monstruito para oír divertidos sonidos y melodías, aprende qué es la relación causa-efecto. Aprieta la barriga del monstruito para oír divertidas risitas, gruñidos y melodías. Las diferentes texturas son perfectas para que el niño las descubra. Sus brazos se pueden tirar de un lado para otro.Su boca es un bolsillo para meter la mano, ¡pero tranquilo, no muerde!
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¡Este monstruito de peluche siempre está listo para jugar! Los niños pueden apretar su suave barriga para oír divertidos sonidos de monstruito y melodías cortas, o tirar de sus brazos para ver cómo se alargan. Con un montón de divertidas texturas para que los niños las descubran con sus manitas y una encantadora carita simpática, ¡este amiguito rizado es el compañero de juego perfecto para tu pequeño monstruito! ¡Aprender es divertido! Habilidades sensoriales: Las diferentes texturas, sonidos y colores vivos estimulan los sentidos del niño de la mejor manera posible. Motricidad fina: medida que coge el monstruito e interactúa con él, el niño desarrolla su coordinación visual-manual y su destreza con las manos. Curiosidad:Cuando el niño descubre cómo apretar la barriga del monstruito para oír divertidos sonidos y melodías, aprende qué es la relación causa-efecto. Aprieta la barriga del monstruito para oír divertidas risitas, gruñidos y melodías. Las diferentes texturas son perfectas para que el niño las descubra. Sus brazos se pueden tirar de un lado para otro.Su boca es un bolsillo para meter la mano, ¡pero tranquilo, no muerde!
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