Por alguna razón, nunca hay demasiados chefs en una cocina de juguete. Los niños están dispuestos a seguir instrucciones unos de otros y, cuando aparece alguien nuevo, felizmente amplían sus situaciones imaginarias para dar cabida a todos. El amor por la comida y el arte culinario es el denominador común que hace que la cocina siga siendo un juego divertido. Los niños asumen papeles y tareas diferentes, desde tomar la orden de los invitados hasta cocinar. También experimentan con nuevas palabras descriptivas y expresivas, y "sazonan" los diálogos simulados con inflexiones, humor e intriga. Así como las cocinas reales son un lugar clásico para socializar, las cocinas de juguete brindan a los niños un sinnúmero de oportunidades para desarrollar el lenguaje, la expresión personal al comer y cocinar, y la socialización.
Los maletines médicos de juguete invitan al niño preescolar a transformarse en un "profesional del cuidado de la salud" e interactuar con animales, muñecos y familiares "enfermos". Quizás el niño necesite unas cuantas sugerencias para poder empezar. Primero, verifique si el niño reconoce los instrumentos de juguete y sabe cómo usarlos. Aunque muchos tienen detalles realistas, por lo general se ven un tanto diferentes a los instrumentos profesionales. "Así se ve un termómetro", explíquele. En una habitación silenciosa, asegúrese de que puede escuchar el estetoscopio antes de dejar que el niño escuche. Luego permita que el niño continúe y sirva de voluntario para un chequeo. Al darle al niño juguetes que promueven el juego interactivo, está fomentando sus primeras incursiones en la socialización.
Las primeras obras de arte del niño suelen ser un misterio para usted. Las partes del cuerpo puede ser pocas. Los experimentos con colores o diseños pueden no ser más que un simple mancharón de color. Para el niño, sin embargo, quizás la pintura o el dibujo narre una historia clara utilizando simples figuras representativas. Cuando el niño le muestre con orgullo un nuevo dibujo, en vez de preguntar: "¿Qué es eso?" y arriesgarse a que el niño piense que usted no lo entendió, comience con un comentario descriptivo general y una pregunta de interpretación abierta: "Veo que usaste muchos colores (o remolinos, o que llenaste la página)". "¡Háblame de tu dibujo!". Mostrar interés ayudará a que el niño se sienta cómodo con su expresión personal.
Ejemplos de juguetes que amplÃan la comunicación y la socialización de los niños de tres y cuatro años: