En un momento, su niño es un astronauta. En otro, ¡es el cohete en persona! Asà de rápidamente el niño cambia de papel en el juego, y pasa de "actor" a "director", acomodando las figuras en el espacio sideral. El niño ha entrado en una etapa pico en el juego de las representaciones que ayudan a preparar a las mentes jóvenes para la comprensión en la lectura y el pensamiento creativo. He aquà algunos consejos para ayudar a alimentar la imaginación del niño.
Cuando provee juguetes con características realistas, le da al niño las sugerencias e indicaciones que necesita para iniciar el juego imaginativo. Los escenarios familiares: una casa de muñecas, una tienda de campaña, un remolque o un garaje de juguete, ayudan a pasar con naturalidad de la imitación a la experiencia reinventada y a acontecimientos totalmente imaginados. Los escenarios más fantásticos, como los castillos o los barcos piratas, inspiran el juego de acción que el niño preescolar tanto disfruta, aunque no vea caballeros o piratas en la vida real. Al actuar como esos personajes, los niños se transportan a otra época y comienzan a entender la historia. Estos juegos proveen el escenario para que la imaginación del niño vuele alto.
Desde un campamento en la sala de estar, el niño "escucha" lechuzas y grillos, y juega a tostar malvaviscos. Algo que parece divertido también resulta ser un gran logro. Ahora el niño tiene el poder de cambiar su entorno inmediato con sólo pensarlo. Aunque es un juego de imaginación, los niños tienen una imagen en la mente de lo que ha sucedido o lo que podría suceder. Como es de esperar, este tipo de juego usa las mismas partes del cerebro que se utilizan en la comprensión de lectura; es decir, la capacidad para comprender e imaginar lo que las palabras representan. La experiencia de simular una situación, promovida por el ambiente de juego que usted cree, ayuda a desarrollar la mente del niño para la comprensión, elemento importante de la lectura.
Cuando el niño tiene tres o cuatro años, es probable que aún actúe situaciones de su vida diaria, pero también añadirá otras que nunca ocurrieron en realidad. El osito de felpa que alguna vez fuera un compañero de juegos silencioso ahora cobra vida con una personalidad y un idioma propios. Además, puesto que los niños preescolares comienzan a querer jugar con otros niños, quizás el niño haya empezado a incluir a otros en el juego imaginativo. Al proveer utilería o juguetes con figuras y vehículos, les da a los niños algo para que conversen o actúen juntos, lo que estimula sus primeros intentos de interacción social. El juego imaginativo abre nuevas vías para de interacción social.
Ejemplos de juguetes que estimulan la imaginación de los niños de tres y cuatro años: