Entre los dos y los tres años, puede notar el desarrollo de las destrezas del niño cuando cambia de la imitación a la imaginación. A continuación, encontrará algunas maneras simples de estimular este cambio y los beneficios importantes que conlleva en la habilidad del niño para pensar de forma creativa más tarde en la vida.
El reducido mundo de un escenario para juego se presta para que los niños usen su imaginación y creen un lugar especial donde se sienten en control, bien sea "dirigiendo" a los personajes o "representando" a los personajes. Cuando participa en la situación que el niño está simulando, siga las indicaciones del "pequeño director" sobre cómo actuar y qué hacer. Si nota una pausa en la acción, siéntase en libertad de estimular la memoria del niño preguntándole: "¿Te acuerdas cuando...?" y mencione acontecimientos familiares, viajes o historias. Quizás el niño quiera recrearlas, o alterarlas de forma imaginativa, durante el juego.
Hablar con su hijo de dos años mientras simulan una situación, le da la oportunidad de desarrollar informalmente las destrezas de lenguaje y conceptuales que el niño necesita para dejar de imitar y comenzar a imaginar. Demuéstrele conceptos como dentro y fuera, arriba y abajo, abierto y cerrado, por encima y a través. Dígale lo que está haciendo mientras lo hace. Descríbale lo que ocurre: "El auto está bajando por la rampa". Ver, escuchar y convertir las palabras en acción aumenta la comprensión del niño y le provee experiencias esenciales. Gradualmente, el niño dejará de imitar "lo que ha visto" para crear historias imaginativas sobre "lo que pudo haber ocurrido".
Léale al niño con frecuencia. Los libros son una buena práctica para que el niño imagine la acción. Muéstrele un vídeo. En sus paseos diarios, nárrele lo que van observando. En casa, recuérdele las actividades que han hecho juntos: enviar una carta, comprar alimentos, recoger el perro en el veterinario, observar una mariposa. Escuchar historias familiares e imaginativas ayuda a los niños a crear sus propias historias.
Ejemplos de juguetes que estimulan la imaginación de los niños de dos y tres años: