Algunas de las primeras consecuencias que aprende el bebé es que algunas cosas lo hacen sentir bien. Cuando llora, alguien vendrá. Cuando le dan el biberón, el sentimiento de incomodidad que sentía desaparece. Cuando se coloca el puño en la boca y chupa, se tranquiliza.El bebé comprende que puede lograr que ocurran las cosas. Y comprender que puede tener un efecto sobre el mundo, aun en pequeña escala, es el primer y más básico paso en el progreso hacia el amor propio.
Lo que hacen los objetos
En la medida en que desarrolla la coordinación y una mejor memoria, el bebé comienza a comprender para qué son los distintos objetos y, en un sentido primitivo, cómo funcionan.
Aprende que el golpear produce sonidos altos, que agitar su maraca produce un sonido diferente, que cuando toca el objeto que papá y mamá llaman pelota, puede hacer que se mueva. La vida se hace más interesante cuando reconoce que las pelotas, aunque de distintos colores, todavía son pelotas y que se pueden hacer rodar.
Durante la segunda mitad del primer año, el bebé comprende perfectamente bien que sus acciones tienen consecuencias. Al mejorar su coordinación entre los ojos y las manos y adquirir más fuerza corporal, descubre maneras más complejas de hacer las cosas. Aprende que puede usar un objeto para empujar otro. Si su conejito está sobre la manta, puede halar la manta hacia él para agarrar el conejo. Éste es el comienzo de la destreza de solucionar problemas: descifrar un plan de acción para lograr lo que quiere.