
Lea algunos de los temas sobre la crianza que ya hemos abordado
—¡Tal vez pueda utilizar algunos de estos consejitos útiles!
La hora de dormir
¿Qué puedo hacer para que mi hija que tiene 5 años se acueste a dormir a una hora razonable? Le cuesta trabajo levantarse en las mañanas y tenemos que salir de casa temprano. ¿Alguien tiene alguna buena sugerencia?

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Melissa en KC
Póngale límites. Dígale que no se tiene que dormir (lo hará), pero que tiene que acostarse en la cama con los ojos cerrados. Esto funcionaba conmigo cuando era pequeña (¡Gracias por las tácticas de sicología infantil, madre!) ¡y ahora yo también soy una mamá!
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Fonda en Kansas
Acuéstela en la cama 15 minutos más temprano cada noche hasta que lo haga a la hora que usted desea. Acostarla más temprano no será un cambio drástico si lo hace de esa manera, ya que lo hará gradualmente. Los bañitos calientes, el vaso de leche y las canciones de cuna harán más divertida la rutina.
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Angalammai en Las Vegas
Tuve ese mismo problema con mi hijo. Le sugiero que la canse en las noches haciendo cosas como llevarla a caminar o a trotar, etc. En verdad que funciona. Tiene que hacerlo por una semana, más o menos, y entonces estoy segura de que volverá a su hora normal de acostarse.
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Katherene en Beacon
Mi hijo tuvo el mismo problema. Es cuestión de empezarle una rutina. Lo que me funcionaba con él era un baño, cepillarse los dientes y escuchar un buen libro, justo antes de irse a la cama. Al principio era frustrante tratar de que lo hiciera, pero toma tiempo... no se dé por vencida.
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TBM en Birmingham
Me he sentido muy complacida con los resultados en el patrón de sueño obtenidos cuando alteré nuestra dieta. Eliminé los aceites hidrogenados, reduje el azúcar y la grasa, y aumenté nuestro consumo de fibra y frutas y vegetales frescos. Ahora mi hija se acuesta ella sola a las 9:30 y nos despierta en la mañana.
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Alison en New York
Comience un conteo regresivo para la hora de irse a la cama y, de esa manera, no le parecerá que tener que acostarse es un "castigo" repentino. Cuando le empezamos a enseñar a decir la hora a nuestra hija de 3 años, trajimos un reloj con frutas y le dijimos que cuando las manecillas apuntaran a cierto número, era que se tenía que acostar.
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Jill en Nashville
La familia entera podría tratar de irse preparando para la cama más temprano en la noche. De esa forma, ella sabría que es la hora de dormir para todos y que no se va a perder de nada.
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Bettye M. Caldwell, Ph.D.
¿Qué puedo hacer para que mi hija que tiene 5 años se acueste a dormir a una hora razonable? Le cuesta trabajo levantarse en las mañanas y tenemos que salir de casa temprano..
Por la naturaleza del apuro, sabía que necesitaría algo más que una respuesta breve para ayudarla. Lo que es más, el problema que describe afecta a muchas familias. Por consiguiente, he ampliado mi respuesta en este artículo.
La verdad es que muchos niños se resisten a irse a la cama, aunque es obvio que están cansado y soñolientos. Con la posible excepción de la hora antes de cenar, cuando los niños tienen hambre y la mamá suele estar ocupada preparando la comida, la hora de acostarse es, por lo general, la más difícil del día tanto para los padres como para los hijos.
No podemos esperar que un plan para remediar el problema tenga éxito de un día para otro. Sin embargo, si se aborda la situación de una manera positiva, el problema existente puede mejorar con el tiempo... y con suerte se puede prevenir que surja uno nuevo en los niños que tienden a irse a la cama sin formar una pelea.
Influencias biológicas
Existen por lo menos dos tipos de influencias que, por separado o en combinación, predisponen a los niños a los problemas para acostarse: influencias biológicas y de itinerario familiar.
Las influencias biológicas son factores internos que influyen en los patrones de sueño. Éstos, en realidad, no se pueden cambiar; hay que trabajar con ellos lo mejor que se pueda. La cantidad de sueño que las personas necesitan varía grandemente, tanto en los niños como en los adultos. La mayoría de los padres parece pensar que los niños necesitan más sueño de lo que en realidad necesitan. Para un niño de 5 años, muchos padres piensan que 11 horas de sueño (como de 8 p.m. a 7 a.m.) es el mínimo. Sin embargo, parece que a muchos niños de 5 años les va bien con 10, o incluso nueve, horas de sueño. Si tratamos de obligarlos a que duerman más, de seguro que formarán una pelea.
Además, definitivamente hay personas "mañaneras" y personas "nocturnas". Yo soy una persona mañanera, por ejemplo. Cuando estoy trabajando en un manuscrito, me levanto una o dos horas antes que el resto de la familia y trabajo en mi computadora. Después de las 9:30 de la noche, más o menos, no sirvo para otra cosa que no sea hacer mis crucigramas... ¡y es posible que me quede dormida haciéndolos!
Suena como si su hija fuera definitivamente una persona "nocturna". Probablemente recargue las pilas luego de cenar y esté lista para muchas cosas, menos para dormir. Yo tendría cuidado de no permitirle que ingiriera ningún estimulante químico durante la cena, o después de ésta; la cantidad de cafeína en muchos refrescos de soda es suficiente para sobresaltar bastante a un niño pequeño.
Como le cuesta trabajo levantarse en las mañanas, no me parece que se esté intentando obligar a la niña a dormir demasiado. Por lo que, a mi entender, la estrategia que dará mayores resultados es hallar la manera de ajustar su ciclo de dormir y despertarse para que se acomode mejor a las demandas de la vida diaria. Eso requiere un examen minucioso del itinerario de la familia.
Influencias de itinerario familiar
Lidiar con un problema de sueño requiere ciertos ajustes por parte de todos los miembros de la familia, no meramente del niño que se resiste a dormir. Esto va dirigido a cualquiera que sea el padre encargado de la rutina a la hora de dormir. Todas las noches usted anticipa una pelea y su comportamiento y su lenguaje corporal comienzan a reflejar su tensión. El baño de cada noche se vuelve una cuestión ajorada y utilitaria, en vez de ser el primer paso de un ritual de relajación. Para cuando termina de bañarlo, es posible que ya le haya dicho una docena de veces: “Ahora tenemos que avanzar para que te puedas preparar para ir a la cama.”. El baño y el cepillado de dientes le ha tomado más de lo que deseaba, así es que le dice: “No tenemos tiempo para leer un cuento esta noche; tienes que acostarte a dormir.”. La atmósfera es muy poco propicia para la relajación y el sueño.
Cuando esta fuente de tensión se filtra en la rutina todas las noches, loa medida correctiva obvia es comenzar la rutina con suficiente tiempo para evitar la atmósfera de apuro, apuro y más apuro. Esto no siempre es fácil de hacer. Tal vez acelere la rutina antes de acostarlo, porque desea y merece tener un poco de tiempo para sus cosas, luego de que los niños se hayan ido a dormir. También puede ser que quiera tener todas las luces apagadas antes de que empiece su programa favorito en la televisión. La televisión puede ser un problema de otra manera. Aunque el sonido proviene de otra habitación, puede que el niño que se acaba de acostar todavía la escuche y quiera ver el programa. Si a los niños mayores se les permite quedarse despiertos para ver la televisión, lo más probable es que los preescolares en la familia piensen que ellos deben tener los mismos derechos.
Estos cambios en el itinerario familiar sugeridos dan la impresión de que estoy dejando que la niña se salga con la suya, pero eso no es lo que pretendo; ella también tiene que "dar algo a cambio". Un buen comienzo es discutir la situación con ella, aunque no a la hora de dormir, sino en un momento en que ambas estén relajadas. En vez de concentrarse en el problema con ella, haga hincapié en la solución. De lo contrario, las líneas de batalla se habrán establecido y ella se impondrá. Para citar una máxima cursi: Podrá poner a un niño en la cama, pero no podrá hacer que se duerma. (Yo hubiera añadido que a un niño de 5 años, quizás no pueda ni obligarlo a quedarse en la cama.) Así es que involucre a la niña en la solución de todas las maneras posibles; es probable que a ella tampoco le gusten estas batallas todas la noches.
En la discusión, usted puede decir que odia discutir y que sabe que a ella tampoco le gusta, pero explíquele que no puede dejarla que se quede levantada, porque tiene que dormir lo suficiente para estar alerta y feliz cuando va a la escuela. Déjele saber que usted la comprende, pero, al mismo tiempo, recálquele el hecho de que ella tiene que descansar. Pregúntele si tiene alguna idea de cómo evitar el conflicto nocturno; puede que la sorprenda con su respuesta.
Otra manera útil de involucrar a la niña en la solución es comenzar la rutina de ir a la cama hablando de lo que va a pasar a la mañana siguiente. “Todos nos tenemos que levantar temprano mañana para que puedas llegar a tiempo a la escuela y yo pueda llegar al trabajo. Vamos a preparar tu mochila. ¿Vas a llevar algo a la clase para mostrar?”. Luego de que se bañe y se cepille los dientes, déjela que escoja lo que se va a poner para ir a la escuela el día siguiente. Este recordatorio sobre la mañana ayuda a mantener en perspectiva la rutina nocturna. No se le está pidiendo que "apague el motor" arbitrariamente, sino que va a apagarlo para poder arrancarlo de nuevo en la mañana. Si lo que quiere es empezar a jugar vigorosamente, deténgala con un comentario como: “Eso es demasiado agitado para este momento. Necesitamos que te vayas relajando y preparando para dormir.”.
Por último, permítame exhortarla a consumar el ritual de irse a dormir con uno de los mayores placeres de la infancia, tanto para el niño como para el padre: leerle un libro mientras se acurrucan. De ser posible, deje que sea ella quien escoja el libro y establezca límites razonables sobre cuán largo puede ser. ¡De seguro el día terminará en una nota feliz, y usted y la niña quizás se relajen tanto que terminen quedándose dormidas antes de que terminen el cuento!

