
Lea algunos de los temas sobre la crianza que ya hemos abordado
—¡Tal vez pueda utilizar algunos de estos consejitos útiles!
Partidas penosas
de Amanda
Mi hijo tiene 3 años y se comporta muy bien cuando vamos a casa de otras personas. Juega tranquilo y guarda los juguetes cuando ya no quiere jugar más, pero a la hora de irnos, se pone de mal humor. He tratado de preparalo diciéndole que nos iremos en 10 minutos, en cinco minutos, etc., pero aún así se enoja mucho. ¿Qué debo hacer?

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Menon de Sunnyvale
Planifique algunas actividades divertidas o juegos para cuando estén de regreso en la casa. Recuérdeselos antes de salir de la casa donde están de visita. Es una manera de distraerlo y evitar los lloriqueos.
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Heidi de Kurtztown
Cómprele un relojito infantil. Cuando lleguen a un sitio, explíquele cuánto tiempo permanecerán allí; muéstrele dónde estarán las manecillas cuando sea hora de partir. Hágalo responsable de recordarle cuándo es la hora de partir, porque así se sentirá importante ¡y a la vez que lo distrae del malestar de la partida, también lo estará educando!
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Laurde de Danbury
Cuando mis alumnos preescolares de 3 años no quieren dejar lo que están haciendo, jugamos a "la limpieza". El objetivo es distraerlos de su negativa a partir creando una competencia para ver quién puede recoger todo más rápidamente. Les asigno diferentes tipos de juguetes para recoger y los recompenso con pegatinas cuando realizan un buen trabajo.
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Tracee de Jacksonville
He tenido este mismo problema con mi hijo de 3 años. Algo que ayuda es hacer que el niño con el que ha estado jugando lo escolte hasta el auto.
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Rae de Ripley
A mi hijo tampoco le gusta tener que irse, pero le hemos creado una rutina que funciona: si está en la iglesia o en casa de alguien, se va despidiendo de todos diciéndoles que los verá más tarde. Esto le recuerda que no se trata de una situación permanente. Si llora o se pone de mal humor, le recuerdo que quizás entonces no regresemos tan pronto. Tiene que despedirse y marcharse con una buena actitud.
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Kenneth N. Condrell, Ph.D.
1. El comportamiento de su hijo es normal para su edad.
2. Aprender a tolerar la frustración es una lección que todo preescolar tiene que aprender.
3. Al niño pequeño no le hace daño experimentar estas rabietas. Es la forma como va aprendiendo a tolerar la frustración.
Me gusta la manera como está ayudando a su hijo a pasar de una actividad a otra. Esto es lo que llamamos hacer una transición. Informarle al niño con antelación que se avecina un cambio, tal y como usted está haciendo, es una estrategia sumamente recomendada, pero que a veces no funciona.
¿Por qué no? Porque los niños de 3 años todavía son, en gran medida, como los de 2 años y detestan tener que renunciar a las actividades divertidas. Por eso es que quizás aún tenga que llevarlo cargado hasta el auto mientas llora y protesta. Usted puede ser justa y comprensiva en esta situación, pero tiene que hacerle entender que usted es la madre.
Intente la siguiente estrategia: la próxima vez que llegue a la casa de una de sus amistades, arrodíllese frente al niño y mírelo a los ojos, póngale la mano en el hombro y explíquele que cuando sea hora de partir, espera que se comporte como un niño grande y coopere con usted.
Dígale que entiende que no es fácil irse de un lugar cuando se está divirtiendo y que por eso le dará algo especial si camina hasta el automóvil como un niño grande y se acomoda en su asiento. Ese algo especial podría ser una cajita de jugo, una galleta o algo que de verdad le guste. Sé que esto suena a soborno, pero a los niños pequeñitos hay que inspirarlos para que se autocontrolen si es que alguna vez van a ser capaces de hacer transiciones sin alterarse.
Otra idea es alabar a su hijo en la casa cada vez que haga una transición sin malhumorarse. Esto es lo que llamamos atraparlo cuando se porta bien. Es una estrategia poderosa para enseñarles a los niños a comportarse de una forma más madura. Espero que mis ideas le sean útiles.

