
Lea algunos de los temas sobre la crianza que ya hemos abordado
—¡Tal vez pueda utilizar algunos de estos consejitos útiles!
¡No más chupete!
De Pamela en Gardendale
Mi hijo de 2 años usa su chupete la hora de la siesta y la hora de dormir. Sin embargo, ahora que puede decir la palabra "chupe", lo quiere todo el tiempo. De veras quisiera romperle el hábito, pero ahora parece imposible. ¡A veces hasta le roba el chupete a su hermanito y se lo mete en la boca!

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Anónimo
Cuando el niño le pida el chupete, explíquele que no sabe dónde está. Consuélelo y déle muchos cariñitos y él aprenderá a depender más de usted que del chupete.
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Rene en Rockmart
Mi hija quiso uno hasta que cumplió los 3. De hecho, el dentista dijo que podía usarlo hasta esa edad. Su hijo le dejará saber cuando esté listo para no usarlo más. Tal vez necesite ese confort adicional en este momento.
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Marie en Hickory
Deje el chupete en la cuna o la cama y sólo podrá usarlo allí. Luego de una semana, quíteselo también a la hora de la siesta. Al cabo de otra semana, llévelo a las tiendas y cómprele un juguete de "niño grande". Dígale que usted se quedará con el chupete y él con el juguete.
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Sammy en Detroit
Cuando mi hermana tuvo ese problema con su primer hijo, lo que hacía era cubrir ligeramente el chupete con algo un tanto amargo (jugo de toronja o de limón) o comidas con un sabor que a él no le gustaba. Luego de unos 2 días, no volvió a usar el chupete.
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Rhonda en Laurenburg
Le dije a mi hijo que el chupete era sólo para dormir, así es que sólo podía usarlo en la cuna. Tenía 2 años, pero entendió lo que le estaba diciendo. Con el tiempo, decidió que era hora de deshacerse del chupete, porque era un niño grande. Fue y lo arrojó a la basura y se sintió como un adulto.
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Bettye M. Caldwell, Ph.D.
El valor del chupete se basa en la necesidad que tiene el bebé de chupar. El reflejo de chupar está totalmente desarrollado al nacer y el bebé saludable comienza a chupar con vigor tan pronto se le da el pecho o el biberón. La idea es permitir que el bebé reciba su nutrición, pero tal vez como siempre se asocia con el objeto que más nos reconforta, la comida, tiene su valor propio. Aunque todos los bebés poseen ese reflejo de chupar, parece ser más fuerte en unos que en otros. El pulgar es lo más fácil de chupar, porque es lo que siempre está disponible. Sin embargo, afortunado es el bebé al que se le engaña —porque eso es lo que es: un engaño— para que chupe otra cosa, ya que probablemente los dientes no le crezcan desalineados y la familia no tenga que costear el tratamiento de ortodoncia por haberse chupado el dedo por largo tiempo. Además, al parecer es más fácil dejar el chupete que el pulgar.
En efecto, es probable que su hijo vaya abandonando el chupete gradualmente dentro del próximo año y usted puede ir restringiéndole el uso cada vez más: sólo dentro de la casa, sólo en la cama, sólo hasta que se te quite la gripe, etc. Si realmente se resiste, podrá contar con la ayuda de sus amiguitos, ya que al niño mucho mayor de 3 años que usa un chupete lo van a bromear muchísimo (los otros niños que aún desearían tener uno). Cuando eso suceda, es posible que él mismo le pida que lo arroje a la basura.

