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¿Qué debo saber sobre la lactancia?
Casi todos los bebés pueden ser lactados a los pocos minutos de nacidos. Su cuerpo producirá un líquido llamado calostro durante los primeros días luego del alumbramiento. Esta sustancia espesa y amarillenta está llena de proteínas y antibióticos que ayudarán al bebé a combatir enfermedades. El bebé tiene mucha agua y grasa almacenada, la cual usará mientras ingiera este precioso líquido. A esta edad, el estómago del bebé sólo tiene capacidad para una cucharadita de líquido, así es que no se preocupe si le parece que es muy poco.

Aunque es cierto que muchas mujeres no tienen problemas para lactar --y les encanta hacerlo--, otras necesitan la ayuda de un consultor en lactancia en el hospital o una persona partidaria de la lactancia, como son los representantes de La Liga de la Leche. Si tiene problemas, no dude en buscar ayuda; comience por el obstetra o el pediatra si no está segura de a quién más acudir.

Mientras esté en el hospital, alguien debe ayudarla a llevarse el bebé al seno lo antes posible y asegurarse de que el bebé coloque bien la boca alrededor del pezón. Esa persona deberá decirle si lo está haciendo bien o no. Si cree que necesitará ayuda cuando esté de vuelta en casa, pídale al personal del hospital que le recomiende algún recurso.

Una vez comience a lactar, el recién nacido querrá leche a cada hora. Esto ayuda a que su cuerpo cree un suministro de leche perfectamente armonizado con la necesidad del bebé. En sólo dos o cuatro días, su cuerpo se ajustará a esta "información" y el bebé no necesitará leche tan a menudo, sino cada dos o tres horas, o de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.