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¡No lloriquees más!
¿Qué es lloriquear? Lloriquear es la manera patética que usan los niños para quejarse y hacer sentir mal a sus padres haciéndoles creer que están sufriendo. Sin embargo, el lloriqueo es algo tan molestoso que los padres harán lo que sea para que dejen de hacerlo. En realidad, la mayoría de los padres tiene emociones mixtas al respecto.

¿Por qué lloriquean los niños? La respuesta es, porque funciona. Los niños pequeños muestran una constante producción de comportamientos de todo tipo y, cada tanto, intentan algo que logra que sus padres cedan. El llanto, funciona. Las rabietas, funcionan. Sin embargo, lo que mejor funciona es el lloriqueo. No existe nada que logre que un padre ceda más rápidamente que un buen lloriqueo.

Para poder manejar el lloriqueo, los padres necesitan entender que cada vez que se recompensa una buena conducta, ésta se repetirá. Ahora bien, ¿qué es una recompensa para un pequeñín? Bueno, una galletita es una recompensa. Un abrazo es una recompensa. Escuchar una cuento más puede ser una recompensa. Todos éstas son recompensas obvias. No obstante, hay recompensas que no son tan obvias para los padres. Créalo o no, gritar y regañar a un niño, o echarle un sermón luego de una conducta incorrecta, es para el niño una recompensa. A los niños les encanta recibir atención y harán lo que sea para recibirla, aunque sea atención negativa. Eso sí, hay algo más que todo padre necesita entender para poder manejar el lloriqueo: recompensar de vez en cuando hace que el niño no desista del tipo de conducta molestosa como el lloriqueo. Esto significa que si usted no es constante, algunas veces cede al lloriqueo y otras no, entonces lo que hace es alentar a su hijo a que lo intente con más intensidad la próxima vez para lograr lo que quiere. Esa falta de constancia hace que su hijo no crea que usted, en realidad, no va a ceder, y lloriqueará más fuertemente. Bueno, ahora que ya sabe todo esto, ¿cómo va a manejar el lloriqueo?

Use una grabadora para lograr que su hijo deje de lloriquear. La mayoría de los niños no sabe lo que los padres les quieren decir con “¡no lloriquees más!” . Lo que sugiero es lo siguiente: cuando estén jugando, diviértanse grabando la voz del niño. (Hay muchas grabadoras disponibles para niños y a ellos les encantan. Luego, tenga la grabadora a mano para cuando el niño comience a lloriquear. Cuando empiece, grábelo sin que el niño se dé cuenta. Más tarde, cuando el ambiente esté más calmado y estén pasando un buen rato, saque la grabadora. Póngalo a que escuche la grabación "normal” y llámela "la voz de niño grande". Luego póngale el lloriqueo y llámelo "su voz de lloriqueo”. Ahora el niño entiende lo que usted le quiere decir con “¡no lloriquees más!”.

Desafortunadamente, un niño no deja de lloriquear porque sus padres le griten. Sería buenísimo, pero rara vez funciona. Como padre, necesita una estrategia diferente y lo que le sugiero es la "falta de atención planificada". Cuando su hijo lloriquee, recuérdele que usted quiere escuchar su "voz de niño grande" y no su "voz de lloriqueo". Si no desiste, dígale: “No te voy a hablar hasta que escuche tu voz de niño grande.". Entonces simplemente deje de prestarle atención; haga como si no estuviese presente. Luego, cuando empiece a hablar como un niño grande, ceda inmediatamente, préstele atención, y recompénselo. De esta manera, le enseña al niño a que deje de lloriquear para comportarse como un niño más grande y refuerza la idea de que el lloriqueo no funciona.