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El control de la cabeza y los músculos
La enfermera, la comadrona o algún otro proveedor de cuidados que asista en el parto revisará algunas cosas básicas. Para empezar, el recién nacido aún no tiene mucho control muscular y no puede sostener el peso de su enorme cabeza. Así que a partir de ahora y hasta el tercer mes, cuando levante al bebé (o lo acueste), tendrá que sostenerle la cabeza con la mano.

Además, la cabeza del bebé tiene dos áreas "blandas" llamadas fontanelas. La más grande está en el tope de la cabeza y la otra en la parte de atrás. Están ahí porque los huesos del cráneo aún no se han unido; esto ayuda a que el bebé pueda pasar por el canal de alumbramiento y provee espacio para que el cerebro crezca. Aunque estas áreas blandas son delicadas, las puede tocar y lavar como lo haría con cualquier otra parte del cuerpo del bebé, ya que están protegidas por una piel muy gruesa. La fontanela posterior se cierra para el tercer mes, pero el cráneo no estará totalmente unido hasta que el bebé tenga alrededor de 18 meses, cuando termina el periodo más intenso del desarrollo cerebral. Quizás vea el pulso del bebé en la fontanela; es algo normal. Ahora bien, si las áreas blandas se ven hundidas o elevadas, llame al pediatra, porque ello podría indicar deshidratación o una enfermedad.

Hablando de la cabeza del bebé, no se asombre si luce un poco extraña. Si el parto fue vaginal, la cabeza tendrá un poco la forma de un cono y tal vez cierta hinchazón en la parte de atrás. Si el bebé se encontraba apretado contra su pelvis durante el parto, la cabeza puede tener una protuberancia en un lado o en ambos (lo que se llama un cefalohematoma), la cual desaparecerá también a finales del primer mes, aunque en realidad podría aumentar de tamaño durante los primeros días. Si el canal de alumbramiento era estrecho, esto también puede achatar la nariz del bebé temporalmente y empujarle la barbilla hacia adentro, pero todo ello se corregirá con el tiempo.