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¿Debo intervenir cuando el bebé tiene problemas con una nueva tarea?
Puede resultar difícil para los padres resistir la tentación de interferir cuando el bebé está "pasando trabajo" con algo, pero esto es crucial para su desarrollo. Por ejemplo, si ve que esas manitos gorditas se empeñan en meter un bloque cuadrado por un agujero redondo, no le demuestre la "manera correcta" de hacerlo. Es difícil ver al bebé pasando dificultades, pero considérelo una oportunidad para observar cómo aprende y desarrolla destrezas para solucionar problemas que le serán útiles toda la vida. Si siempre interviene y lo ayuda, al bebé le tomará más tiempo adquirir la confianza para lograr algo sin su ayuda. El bebé puede convertirse en un niño renuente a tratar nuevas actividades o a desarrollar nuevas destrezas a menos que usted participe. Siempre que los juguetes sean seguros y apropiados para la edad, es importante que permita que el niño enfrente los retos por sí solo.

Así es que sírvale de entrenador y aliéntelo, pero deje que el niño sea el que encuentre una solución satisfactoria. Más adelante, el bebé tendrá éxito y verá reflejada en su rostro la expresión inconfundible que produce un gran logro.

Por otro lado, si el bebé se frustra o se siente abrumado, quizás sea el momento de intervenir. Busque la manera de ayudarlo sin resolverle el problema en sí. Si el bebé no está listo para gatear, pero está desesperado por alcanzar un juguete, colóqueselo más cerca para que pueda mecerse hacia adelante y hacia atrás hasta tenerlo a su alcance. ¡Quién sabe y tal vez el pequeño la sorprenda con una solución innovadora, como halar la frazada sobre la cual se encuentra el juguete en un esfuerzo por acercarlo a ustedes!

Otra forma de ayudar es hacer una demostración breve. Por ejemplo, si el bebé trata de apilar varios bloques para construir una torre, puede que se le caigan porque el del tope esté un poco torcido. Muéstrele cómo resolvería el problema y luego déle la oportunidad de intentarlo. ¡Tras varios intentos... un éxito! Se sentirá orgullosa al observar cómo el bebé soluciona los problemas sin su ayuda.

Como los bebés no pueden distinguir entre una destreza deseable (como no tirar la comida) y una no deseable (como quitarse la ropa en el momento inapropiado), el sentido del humor es el mejor aliado de los padres. Usted quiere un piso limpio, claro está, pero al mismo tiempo no quiere desalentar la encantadora curiosidad del bebé y su entusiasmo por aprender. Tendrá que arreglar las cosas en la casa de manera diferente para no coartarle la exploración y la necesidad de descubrir.

Sin embargo, la seguridad del bebé debe ser lo primordial: El pequeño quizás trate de descifrar cómo funciona la máquina de videocintas o cómo abrir el gabinete del baño, así es que sea muy meticulosa en cuanto a proteger al bebé de los peligros potenciales. Recuerde que, sin importar cuán segura sea la casa, nada sustituye la supervisión del adulto. ¡Le sorprenderá ver cuán rápidamente los bebés echan mano a los objetos!