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Cómo los bebés aprenden el lenguaje
Para la mayoría de nosotros, la vida en estos momentos es una lucha constante por aprender a usar un equipo de computadoras cada vez más complicado. Además, a pesar de que lo que nos dicen los anuncios publicitarios, gran parte de éstas no son tan fáciles para el usuario. Nuestras experiencias con las computadoras son similares a lo que los bebés tienen cuando aprenden un lenguaje o, en otras palabras, a procesar palabras. En algunos aspectos, no tienen tanta suerte como nosotros, porque ni siquiera cuentan con un manual (aunque para muchos de nosotros los manuales tampoco resultan de gran ayuda). Tienen que descifrar el sistema por sí mismos. Ahora bien, en cierto aspecto importante son más afortunados que nosotros, porque los niños tienen un sistema integrado para aprender, y siempre aprenden. Lo que tenemos que hacer es instalar el “software” de la experiencia y asegurarnos de ir a la par con el desarrollo del bebé.

Aprender a entender y producir el habla es lo primero en la lista de cosas que los bebés tienen que aprender. El lenguaje es lo que nos distingue como seres humanos y nos hace capaces de hacer cosas como desarrollar una computadora con un programa de procesamiento de palabras.

El programa de procesamiento de palabras de un bebé es increíblemente versátil. Durante los primeros seis meses de vida, los infantes producen todos los sonidos que se usan en todos los idiomas hablados en el mundo. Por ejemplo, los bebés norteamericanos producen los sonidos que necesitan los idiomas asiáticos, y viceversa. Sin embargo, en la segunda mitad del primer año, pierden la habilidad de distinguir entre los sonidos que no usan sus padres y las demás personas. Uno de nuestros trabajos es ayudarlos a concentrarse en los sonidos que necesita para nuestro idioma y asociar los significados con esos sonidos.

La importancia de la interacción
Es fácil presumir que un bebé aprende a hablar sin importar lo que hagan los padres, pero esto no es así de ninguna manera. El desarrollo del habla requiere interacción entre las personas; sin ello, el lenguaje sencillamente no surge. La verdad es que esto se ha demostrado en repetidos estudios hechos en orfanatos y hospitales donde los bebés no reciben una atención afectuosa y amorosa individual, y donde no hay personal suficiente para hablarles.

Escucha y responde
Una de las mejores cosas que los padres pueden hacer es escuchar los primeros sonidos que emite el bebé y demostrarle que le prestan atención. Es fácil hacerlo durante un día normal. Por ejemplo, si el bebé dice algo como "grk" mientras lo viste, sonria, hágale cosquillas en la barriguita y dígale, "grk para ti también" o algo igualmente ridículo. Tal vez abra los ojos y se emocione, y trate de emitir otro sonido. Quizás continúe con este jueguito por un rato. Cada vez que lo jueguen, se fortalecerá su expectativa de que usted le preste atención y apruebe sus sonidos. Además, antes de que se dé cuenta, estará tratando de imitar los sonidos que usted emite.

Hay muchas maneras de despertar el interés del niño por la palabra hablada. Por ejemplo, haga contacto visual y suba el tono de la voz. Eso le llamará la atención. Luego incorpore los juguetes. Lo más importante es asegurarse de que muchas de las palabras que escuche el bebé tengan un tono emocional placentero. Algunos bebés no hacen más que escuchar "Deja eso." o "Suelta eso.". Esto puede ocasionar problemas técnicos al sistema.

Para que nuestros niños se conviertan en superprocesadores de palabras, tenemos que hablar y hablar con ellos, y escuchar los sonidos con los que nos responden. Uno de los mejores aspectos es que el éxito de este esfuerzo no requiere ningún equipo caro que enseguida se vuelva obsoleto. Este "software" funciona día tras día, año tras año, y realmente le abre al niño las "ventanas" al mundo.