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Cinco pasos para enseñar a los niños que no se debe contestar de mala manera
La forma más común de contestar de mala manera se basa en el deseo natural que tiene el niño de tratar lo más que pueda de que las cosas sean como quiere. Después de todo, los niños son niños, y aún no han aprendido a expresarse de manera diplomática. Este tipo de contestación no es seria, pero puede ser frustrante para el padre y resultar vergonzosa en público, porque da la impresión de que su hijo es un malcriado y usted no es tan buen padre.
Otra manera de contestar de mala manera se basa en el coraje. Esta manera de contestar es más seria porque, con frecuencia, refleja un problema en la relación con su hijo. Hay momentos en que los niños, por una razón u otra, comienzan a distanciarse de sus padres y muchas de sus respuestas están cargadas de coraje, desafío y oposición. Esta manera de contestar es señal de que debe buscar ayuda de un sicólogo infantil.
Lo que ofrezco en este artículo es una solución para cuando su hijo le conteste de la manera común y corriente como lo hace la mayoría de los niños. Si se siente cada vez más molesto por la manera como su hijo o hija le contesta, aguarde por un momento de silencio y tranquilidad para hablarle; asegúrese de no sentirse tenso ni molesto. Ahora, siga estos cinco pasos, no es difícil:
1. Súbale el ego a su hijo. Encuentre algunas maneras positivas de halagar a su hijo. ¿Por qué? Porque usted está a punto de criticarlo por haberle contestado y los niños siempre están más receptivos a la crítica luego de que se les haya hecho sentir bien. (Por cierto, esto aplica a los adultos también.) Dígale algo como: "Sabes, Roberto, tu papá (o mamá) y yo estamos muy orgullosos de ti. Lees muy bien y juegas muy bien al béisbol, y tienes mucho amigos simpáticos.". Luego, después de haberle subido el ego, dígale: "Pero sabes que hay algo que haces que no funciona... hay algo que tienes que mejorar. ¿Sabes lo que es?". Si su hijo es como la mayoría de los niños, no tendrá la más mínima idea. Por lo tanto, dígale de manera gentil: "Es que me contestas de mala manera.".
Bien, ya lo hizo: ha enfrentado amorosamente a su hijo con el problema. Ahora siga con los pasos del 2 al 5.
2. Luego de haberle expresado a su hijo el problema de que le contesta de mala manera, tiene que ayudarlo a comprender que eso no es aceptable. Así que nárrele una breve historia, que puede ser la siguiente: "¿Sabes cómo duele cuando una persona te pega?". Como ya sabe que su hijo ha tenido esa experiencia, es capaz de saber cómo duele. Entonces dígale: "Bueno, las palabras pueden doler también. Las palabras pueden ser como golpes que lastiman los sentimientos de las personas. Cuando me contestas de mala manera, tus palabras son como una bofetada en la cara.". Expréselo como quiera, pero básicamente se trata de hacerle entender que algunas veces usamos palabras que ofenden.
3. El tercer paso se trata de ofrecerle ayuda para tratar de solucionar el problema. Recuérdele cuánto lo quiere, pero haga hincapié en que contestar de mala manera es un problema que ambos padres quieren ayudar a resolver. Se convertirá en el defensor de su hijo. En otras palabras, usted estará de su lado para tratar de que mejore su comportamiento. A esto se le llama "La Regla del Respeto". Esta regla significa que cuando el niño tiene coraje o está molesto, puede expresar sus sentimientos, pero sin maltratar a nadie con palabras ofensivas.
4. Luego de presentarle "La Regla del Respeto", explíquele: "De ahora en adelante, cuando comiences a contestar de mala manera, tu mamá (o papá) o yo te daremos una señal. Puede ser ponernos el dedo sobre la boca, tocarnos la oreja o decirte la palabra "caliente". Podemos decidir más tarde la señal que vamos a usar. Cuando papá o yo te demos la señal, es una advertencia de que estás contestando de mala manera y que tienes que buscar la forma de hablarnos mejor. Queremos ser justos y queremos que te sobrepongas a este problema. Si ves o escuchas nuestra señal y continúas haciéndolo, entonces pondremos una marca de cotejo en un papel que tendremos en la cocina. Esta marca significa que vas a acostarte 15 minutos antes de la hora acostumbrada por haber contestado de mala manera. Si llegas a las cuatro marcas, entonces te irás a la cama una hora antes".
5. Luego del Paso 4, explíquele que al final de cada semana, usted y su papá (o mamá), van a decidir cuán bien lo ha hecho. Si ha sido una buena semana, entonces significa que ha hecho el esfuerzo y ha estado contestando menos; por lo tanto, podrá tener un privilegio. El privilegio puede ser acostarse un poco más tarde durante el fin de semana o hacer palomitas de maíz, alquilar una videocinta, poder invitar a un amigo a jugar o jugar un juego con usted. Cada semana, dígale: "Decidiremos qué privilegio tratarás de ganarte esta semana".
Muchos padres se han dado cuenta de que esta estrategia de cinco pasos es muy útil. Recuerde que gran parte de la crianza de los hijos es ayudarlos a convertirse en seres humanos sociables. Usted es el maestro y su hijo el estudiante, y su casa, el salón de clases. Cómo se expresa es una de las muchas lecciones que le enseñará a su hijo.