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Jugar es cosa de niños
Las investigaciones han demostrado que en los primeros años de vida de un niño se fijan las bases para su futuro aprendizaje. El avance de las nuevas tecnologías ha permitido obtener imágenes cerebrales que muestran cómo funciona el cerebro y ayudan a comprender mejor los procesos de razonamiento y aprendizaje. Por ello, los expertos son ahora más conscientes de la importancia de los primeros años para el aprendizaje.

Los niños sienten una curiosidad y un interés naturales por el mundo que los rodea. Les encanta aprender cosas nuevas, y su capacidad de razonamiento y sentido de la lógica se hallan en pleno desarrollo. Aprenden practicando, disfrutan con las repeticiones, les encantan las sorpresas y les gusta repetirlas una y otra vez. Si te fijas en cómo juega tu hijo, verás que se entretiene llevando a cabo razonamientos, haciendo descubrimientos, resolviendo problemas y llegando a soluciones creativas y espontáneas. Además, al ofrecerle experiencias interesantes que estimulen sus sentidos y despierten su curiosidad, le ayudarás a fomentar un interés por el aprendizaje que le durará toda la vida.

Por todo ello, intenta aprovechar al máximo esta asombrosa etapa de la vida de tu hijo. Ofrécele muchas actividades divertidas e interesantes que podáis hacer juntos. Incluso las cosas más sencillas, como enviar una carta por correo o hacer la compra, le resultarán interesantes, sobre todo si le explicas lo que estás haciendo y consigues que se sienta partícipe. Las actividades cotidianas y las rutinas diarias pueden resultar estimulantes y educativas, en especial si animas a tu hijo a identificar acciones esperadas y a buscar acontecimientos inesperados. Si conviertes las experiencias del día a día en un juego, conseguirás que la crianza de tu hijo sea más agradable, pero también harás que a él le resulte más divertido aprender.

Kathleen Alfano Ph.D. Director del Centro de Investigación de Fisher-Price®