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Elegir los juguetes esenciales
Juguetes que estimulan los juegos de imitación:
Los conjuntos de juego con figuras, las cocinitas, los juegos de té, los botiquines y los teléfonos de juguete ayudan a los niños a comprender el mundo que los rodea poniéndolo a su nivel. Por el mismo motivo, es importante tener una buena selección de disfraces.

Juguetes que fomentan la resolución de problemas:
Los juguetes con formas encajables, los apilables y los rompecabezas ayudan a los niños a desarrollar la concentración y la capacidad de resolución de problemas, dos habilidades que van a necesitar en la escuela y a lo largo de toda su vida.

Juguetes que estimulan la creatividad:
A los niños les encanta hacer manualidades con pinturas, lápices y papeles. La plastilina es fantástica para ejercitar la imaginación de los niños y ayudarlos a mejorar su destreza manual; además, se puede fabricar en casa con harina, agua, sal, aceite y colorantes. También son esenciales los bloques de construcción; a los niños les encantan y fomentan la creatividad y la capacidad de razonamiento lógico.

Pelotas:
Jugar con pelotas de cualquier tipo ayuda a los niños a mejorar su coordinación. Los juegos con pelotas también son muy positivos para la integración social y ayudan a los niños a comprender conceptos como ganar, perder o turnarse.

Juguetes musicales:
A los niños les gusta mucho cantar, bailar y poder controlar la música, por eso es muy recomendable hacerse con un resistente reproductor de CD para niños y una buena colección de música infantil. Especialmente importantes son las canciones que invitan a realizar acciones: mejoran la coordinación, estimulan la memoria y también fomentan la socialización.

Libros:
Los niños deberían tener acceso a tantos libros como fuera posible; incluso si solo hacen como que leen, estarán ejercitando su imaginación y las habilidades previas a la lectura. Igual que con los juguetes, hay que intentar mantener los libros en buen estado para que los niños aprendan a respetarlos.

Un buen juguete:
  • Es seguro y duradero.
  • Resulta divertido.
  • Despierta el interés del niño.
  • Estimula la creatividad y la imaginación.
  • Fomenta la curiosidad y el ingenio.
  • Constituye una herramienta de aprendizaje.
  • Propone desafíos, pero no crea frustración.
  • Se puede usar una y otra vez.
  • Requiere la interacción del niño.
  • Aborda las crecientes necesidades y habilidades del niño.
Kathleen Alfano Ph.D. Director del Centro de Investigación de Fisher-Price®