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El lazo de amor con el bebé

Contrario a lo que mucha gente piensa, los padres no siempre están unidos emocionalmente al bebé tan pronto nace. El vínculo emocional no es algo que ocurra instantáneamente, sino que es un proceso. El amor intenso entre padres e hijos se desarrolla a medida que se van conociendo y, como es natural, se enamoran.

¡Tócame!

Una de las cosas que más ayuda en el proceso de apego emocional son los mimos. Los expertos afirman que al nacer, de los cinco sentidos, el tacto es el más desarrollado. Además, es el primero que se desarrolla en el útero. Por eso es que el bebé desea y disfruta tanto que lo carguen, lo abracen y lo acaricien, especialmente cuando lo pega a su piel desnuda.

Todos los bebés son diferentes. Algunos quieren y necesitan más mimos que otros. Aunque parezca pesado cargar al bebé cada vez que él quiera, a la larga da resultados. La atención y el interés que le demuestre en los primeros meses harán que el bebé se sienta más seguro, más feliz y menos frustrado al término de su primer año.

Te estoy mirando.

Cuando el bebé nace, sus ojos sólo pueden enfocar con claridad a una distancia de 10 a 16 pulgadas. No es coincidencia que ésta sea exactamente la distancia desde el rostro del bebé al suyo cuando lo sostiene en sus brazos.

Las investigaciones han demostrado que los bebés prefieren mirar el rostro humano a ninguna otra cosa, sobre todo si pueden hacer contacto visual. Más adelante, su mirada de amor se verá recompensada con un momento mágico: la primera sonrisa del bebé. Si el bebé interrumpe el contacto visual, significa que ya ha tenido suficiente y necesita un descanso.

Lactancia vs. biberón

Aunque la lactancia no es un requisito para que haya un buen lazo afectivo, los bebés se benefician del contacto que ello garantiza. Sin embargo, el biberón también puede ser gratificante: sostenga al bebé cerca de usted cuando lo esté alimentando.