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¿Cómo es que el juego conduce al aprendizaje?
Durante el primer año, no existe ninguna distinción entre jugar y aprender. Mientras más juegue el bebé con los objetos que lo rodean, más aprende sobre éstos. Piense, por ejemplo, en las figuras geométricas: el bebé aprende que algunas cosas ruedan y otras no; algunas cosas se pueden apilar y otras no. Piense en el tamaño: el bebé aprende que las cosas más pequeñas caben dentro de las más grandes, pero que lo opuesto no es posible. A medida que el bebé vaya aprendiendo más sobre el mundo, se sentirá orgullosa de los logros que tendrá oportunidad de ver. El bebé también estará feliz con sus logros. Este sentido de realización es crucial para el desarrollo de la criatura y para su propio sentido de orgullo como padre. Sostenga un juguete que el bebé puede alcanzar y agarrar, y felicítelo por su logro. Cuando le brinda su reconocimiento y aprobación, el bebé le responde de inmediato con una sonrisa o un movimiento rápido de la mano. Recompensar al bebé por lo que sea que acaba de lograr --aunque se trate de un simple juego de esconderse y aparecer de súbito--, contribuirá a que tenga una imagen positiva de sí mismo. Con este sentido de confianza y optimismo, el bebé se convertirá en un niño seguro de sí mismo y capaz de enfrentar nuevos retos sin chistar.

Para los bebés, el juego realmente es sinónimo de aprendizaje. Mediante las experiencias de juego es que aprenden más sobre el mundo que los rodea. Además, la exploración es el estímulo para el aprendizaje. Si se les fomenta a esta edad, se convertirán en exploradores y aprendices activos durante el transcurso de la niñez. El bebé aprende sobre los objetos manipulándolos, y mientras más cosas manipule, más aprenderá. El bebé se pregunta: "¿Qué tipo de sonido hará esto cuando lo deje caer dentro del cubo? ¿Cómo puedo enganchar todas estas figuras divertidas? Mi torre de bloques queda mejor si coloco los bloques grandes en la parte de abajo, ¿no?". El juego es la forma como el bebé descifra las respuestas.

Con cada descubrimiento, la diversión y el aprendizaje pasan a otro nivel. Cuando los juguetes ofrecen diversas actividades con retos cada vez más difíciles, los bebés fortalecen las destrezas y desarrollan otras nuevas. Estos primeros intentos --a veces titubeantes-- por dominar una nueva destreza requieren muchas sesiones de práctica. Como todo padre primerizo averiguará en poco tiempo, los bebés pueden empujar, halar y agarrar. Sin embargo, al principio, por lo general los bebés no pueden controlar los movimientos sutiles de la muñeca y los dedos que se requieren para maniobras más delicadas, como oprimir un botoncito en un teléfono de juguete. No obstante, esa son destrezas que irá adquiriendo pronto.

Una de las lecciones más importantes que los padres deben aprender es a no tener expectativas exageradas, demasiado temprano, o a ofrecerle oportunidades al bebé que no se espera que los niños de su edad puedan aprovechar. Si, por ejemplo, le da al bebé un juguete con el que sólo un niño mayor de dos años podrá interactuar de manera exitosa, el bebé terminará por sentirse frustrado y abochornado, perderá toda motivación y sentirá que no puede lograr nada. Al darle al bebé juguetes y centros de actividades apropiados para su edad, lo ayudará a crear un sentido de aprendizaje y logro desde una edad muy temprana.