Articles and Topics
Los juguetes como herramientas del bebé
El uso de herramientas es un distintivo de nuestra humanidad. Al desarrollar y utilizar herramientas —palancas, martillos, hachas, computadoras— hemos ampliado grandemente nuestras habilidades. Se ha observado que algunos otros primates utilizan objetos como una herramienta para alcanzar una meta, como es el caso del chimpancé que mete una pajita en el nido de termitas para sacar su merienda. Esa pajita es una herramienta en todo el sentido de la palabra, porque sin ésta, no hubiera podido llegar hasta los apetitosos insectos. Sin embargo, los humanos hemos producido herramientas mucho más complejas. Lo que es más, tanto nuestros ancestros como nosotros hemos creado la mayor parte de éstas, en vez de meramente sacar provecho de una pajita o un palito hallado en el camino. Hemos sido capaces de hacerlo gracias a ese órgano extraordinario que es la mano del hombre.

En un libro genial que se titula simplemente La mano, el doctor Frank Wilson, neurólogo, presenta un argumento muy convincente sobre la importancia de la mano en el desarrollo humano. Esta increíble estructura, en la que no pensamos mucho deliberadamente a menos que nos la lastimemos, es un componente vital de nuestra humanidad, así como lo es el cerebro. La habilidad que tenemos para rotar el pulgar hasta poder juntarlo con el índice y así poder agarrar bien objetos pequeños, es lo que separa a los humanos de los demás primates. Wilson sugiere que, quizás, lo mejor que los padres y maestros puedan hacer para facilitar el aprendizaje de un niño es "ir directamente a las manos".

A fin de corroborar la importancia de esta recomendación, lo único que tenemos que hacer es observar detenidamente a los bebés pequeñitos. Éstos comienzan a mover las manos a muy temprana edad y, tan pronto son capaces, empiezan a agarrar, sostener, agitar, probar, pasar de una mano a otra o soltar los objetos que se encuentran a su alcance. Los primeros movimientos se pueden lograr prácticamente sólo con la mano, pero al poco tiempo, el movimiento de las manos, que parece hecho al azar, se coordina con el movimiento de los ojos, lo que a su vez se asocia con los sonidos y la sensación de diversas texturas. La mano en sí es una herramienta para el desarrollo del cerebro y desempeña un papel vital en la coordinación de todas estas sensaciones y acciones, más hace que las diferentes partes del cerebro establezcan sus conexiones. Sin embargo, la mano misma necesita herramientas.

Por suerte, el pequeñín no tiene que pasar por el proceso de concebir y crear sus propios utensilios. Durante siglos, los padres se han percatado de esas ansias que tienen los bebés por agarrar o manipular algo y les han proporcionado una amplia variedad de objetos para satisfacer ese deseo. Esos objetos son lo que llamamos juguetes. Aunque pueda parecer que los juguetes son más importantes para los niños un tanto mayorcitos, no hay un grupo que dependa más de éstos como herramientas que los bebés.

¿Qué tipo de "herramientas" necesitan las manos de los bebés? Existen, por lo menos, cinco cualidades que debe tener cualquier juguete que le brinde al bebé:

(1) Ser seguro Huelga decir que los juguetes tienen que ser seguros: ni tan pequeños que el niño pueda ahogarse, ni de un material tóxico, ni que se puedan hacer añicos si se caen y se rompen. Los fabricantes de juguetes responsables ahora prestan mucha atención a estas cualidades, pero aún así las debe tener en mente a la hora de hacer la selección.

(2) Ser manipulable Los juguetes de un bebé pequeñito deben ser primordialmente objetos que pueda manipular. Los juguetes que los bebés sólo miran (como los móviles) son útiles, pero tan pronto son capaces de "hacer algo" con un juguete, el mismo adquiere una importancia primordial. Los bebés nacen con el reflejo de agarrar y les dura hasta alrededor de los tres meses, que es cuando tratan de alcanzar los objetos de forma voluntaria. Muchos bebés, cuando llegan a esa edad, parecen querer tener algo en la mano todo el tiempo. Sin embargo, todavía no usan los dedos muy bien, de manera que el juguete ideal para los primeros meses es uno que se pueda agarrar doblando los dedos hacia la palma de la mano. Una vez que el bebé logre agarrar el objeto, lo mirará, lo agitará, se lo llevará a la boca, se emocionará mucho con éste y hará todo lo que su repertorio de movimientos le permita. Luego de unos ocho o nueve meses, ya podrá colocar el pulgar sobre el índice y manipular con éxito muchos otros juguetes (como bloques, aritos, cuentas grandes, etc.).

(3) Ser multisensorial En cierto modo, tal vez todos los juguetes posean esta cualidad. Si se pueden agarrar (tacto), también se pueden mirar (visión). La manipulación de un juguete, como cuando se agita un sonajero, puede producir un sonido (audición). No obstante, cada uno de esto dominios cubre un gran ámbito: un sonido puede ser fuerte o bajo, musical o discordante; un estímulo visual puede variar en forma, color y textura. Piense en las muchas cualidades sensoriales distintas que posee un juguete.

(4) Ser receptivo. Una herramienta de juguete debe hacer algo cuando el bebé le hace algo: emitir un sonido (como un sonajero), rodar cuando lo deja caer o moverse si lo empuja o logra oprimir cierto botón. Los juguetes que responden a las acciones del bebé comienzan a darle un sentido de poder y de logro: algo que él ha hecho ha tenido un efecto. El desarrollo se trata justamente de ese sentido de poder y logro.

(5) Ser reconfortante Un muñeco de peluche suave y peludo también es una herramienta que puede brindar confort al bebé cuando sus necesidades no se satisfacen de inmediato o cuando algo parece causarle ansiedad. Por supuesto, ésa es una herramienta que todos necesitamos a lo largo de la vida.
Piense en todas estas cualidades a la hora de comprarle un juguete al bebé. Hay muchos juguetes hermosos y excitantes para escoger. No sólo adquirirá algo que mantendrá contento al bebé mientras usted hace otras cosas; también le estará proveyendo herramientas vitales para su desarrollo.
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education