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La alimentación de tu pequeño: Del nacimiento a los 6 meses.
Alimentar a tu bebé es la parte más importante y confusa de la nueva maternidad y paternidad. Hay tantos consejos que recibir, de tus familiares, familia política, amigos y hasta de conocidos y la mayor parte de esta información es inconsistente. Además, la investigación relacionada a la nutrición cambia las reglas constantemente, así que se vuelve más difícil decidir qué es mejor para tu bebé. Sin embargo, hay algunas reglas absolutas que nunca cambiarán:

  • Usa tus instintos. Si no se siente bien o hace que tu bebé no esté cómodo, no es la elección correcta para ti.
  • Solo escucha las recomendaciones de los profesionales en pediatría. Las cosas cambian y los profesionales continúan sus investigaciones.
  • Sé lo suficientemente fuerte para apegarte a tu plan pero acepta con gracia los consejos de aquellos que quieren ayudarte. Recuerda, algún día necesitarás a una niñera.
La siguiente información te puede servir como guía. Algunos bebés avanzan más rápido que otros, mientras muchos son prematuros y se debe esperar a que alcancen la edad "correcta". Cada bebé es diferente, así que las pautas no son absolutas. Si tienes preocupaciones, pide ayuda a tu pediatra o pide consejo a un nutriólogo que se especialice en nutrición infantil.

Para empezar: La leche materna es el primer alimento infantil que se recomienda para todos los bebés y su uso es fomentado por los pediatras, la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Americana de Nutrición, así como por la mayoría de organizaciones de salud. Las fórmulas infantiles comerciales son la segunda elección y permitirán un buen crecimiento de los niños. Cualquiera que sea el método que elijas, la leche materna o la fórmula es todo lo que tu bebé necesita en sus primeros 5 a 6 meses de vida.

Un bebé nace con un estómago del tamaño de una canica y a los 10 días de edad ¡es solamente del tamaño de una pelota de pingpong! Sin embargo, conforme crece, su estómago se vuelve más elástico, permitiendo que se estire cuando come. Los bebés recién nacidos están "pre-programados" para comer de ocho a 12 veces cada 24 horas. Los lactantes comerán con más frecuencia pues la leche materna es más fácil de digerir, mientras los bebés que toman fórmula comerán alrededor de cada tres horas. Sin importar qué tipo de leche uses, sabrás que tu bebé está comiendo "suficiente" si moja de seis a ocho pañales y evacúa por lo menos tres veces cada 24 horas durante las primeras cuatro a seis semanas. (Coloca un pañuelo desechable en los pañales si éstos son súper absorbentes y no puedes determinar si está mojado o no).

Debe quedar satisfecho después de alimentarlo y despertar en intervalos regulares para comer otra vez. Devolver la formula después de comer usualmente significa que tu bebé comió más de lo que su estómago puede contener, pero si el problema persiste, habla con tu pediatra.

La regla de oro para la fórmula al mes de nacido es 2.5 onzas por libra en 24 horas o 3 a 4 onzas cada vez que se le alimenta, incrementando a 4 a 6 onzas cada vez que se le alimenta (hasta 32 onzas al día) a los 2 meses y después. Los bebés más grandes pueden comer un poco más. Cualquier fórmula que quede en el biberón debe desecharse después de alimentarlo para evitar el crecimiento de bacterias y la descomposición de los nutrientes.

Preparación para la comida sólida: El sistema inmunológico de un bebé está inmaduro durante esos primeros meses. La leche materna proporcionará la mayoría de la inmunidad que el pequeño necesita, pero la fórmula no. Introducir cualquier comida sólida muy pronto puede desencadenar sensibilidad o alergias y muchas de las enzimas necesarias para digerir los sólidos no están todavía disponibles en cantidades suficientes para permitir que la comida se metabolice apropiadamente. Los más importante es que un bebé no posee la habilidad de manipular y deglutir las comidas sólidas hasta aproximadamente los 5 meses, así que dárselas puede ocasionar que se atragante o ahogue.

Los alimentos sólidos también desplazan a la lecha materna o a la fórmula, que contienen los nutrientes necesarios para el crecimiento óptimo en la primera mitad del año de vida. La leche materna y la fórmula contienen cerca de 20 kilocalorías por onza, mientras que una cucharada de cereal puede contener solo 16 kilocalorías. Tu bebé tomará de 4 a 6 onzas de leche cada vez que lo alimentas después de los 2 meses, o de 80 a 120 calorías, pero si se llena con cereal no tomará la cantidad necesaria de leche. Así que tu niño puede lucir saludable pero estar de hecho desnutrido.

Algunos bebés muy grandes están listos para el cereal infantil antes que los más pequeños. Tu pediatra te guiará respecto a cuándo empezar. Se debe dar tiempo extra a los bebés nacidos antes de término antes de ofrecerles alimentos sólidos. Aunque se haya dado de alta del hospital a tu bebé a las 36 semanas, aún continúa siendo cuatro semanas físicamente menor que un bebé que llegó a término. Dale tiempo a su cuerpo para ponerse al corriente.

Las comidas sólidas deben considerarse como suplementarias, no un reemplazo de la leche materna o fórmula como fuente principal de nutrientes desde el nacimiento hasta los 12 meses.

Tu bebé está listo para los sólidos cuando ocurre lo siguiente:
  • Ha duplicado su peso al nacer
  • Puede sentarse en una silla de bebé para comer y sostener su cabeza con su cuello
  • Abre la boca cuando ve que una cuchara se aproxima
  • Puede deglutir algo de la comida que le pones en su boca
El cereal no debe dárseles en una botella y no es cierto el rumor que dice que el cereal en botella hará que tu bebé duerma toda la noche. Si tu bebé tiene hambre, aliméntalo. Se volverá a dormir.

Vitaminas: Las vitaminas y los minerales adecuados para los primeros seis meses se encuentran tanto en la leche materna como en la fórmula. Sin embargo, se podría recomendar vitamina D adicional para algunos bebés lactantes y se necesita un suplemento de fluoruro si mezclas agua embotellada o agua de llave (asegurándose que es agua potable y segura para tu bebé) con la fórmula o si vives en un poblado que no pone fluoruro en el sistema de agua potable. Tu pediatra te dirá si es necesario el uso de estas vitaminas adicionales.

Relájate y disfruta los primeros seis meses de la vida de tu bebé. Si está creciendo satisfecho y feliz ¡puedes estar segura que has hecho todo correctamente!
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education