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Mitos de la materninad moderna
Si tu fecha se acerca, puede ser difícil resistirse a soñar sobre el nacimiento perfecto, el bebé perfecto y la imagen de convertirte en la "mamá perfecta." Mientras que la imagen del escenario ideal es tentadora, es también muy importante conocer las realidades de la maternidad por primera vez, y separar la realidad de la fantasía. Aquí te presentamos algunos mitos sobre el nacimiento y la maternidad moderna.

Mito 1: Puedo controlar la labor de parto.
Una de las cosas más predecibles es que el nacimiento de un bebé no es para nada predecible. Cada labor de parto es diferente, es muy difícil saber exactamente qué sucederá. Algunas parejas escriben sus planes a detalle sobre ese día, intentado anticipar cada posible escenario. Muchas mujeres están determinadas a no usar anestesia y se sienten como un fracaso si cambian de opinión durante el parto. Aunque es divertido pensar sobre tus preferencias para el parto y el nacimiento, la mayoría de los nacimientos con gran éxito suceden cuando las parejas son flexibles y están abiertas a las diferentes posibilidades de labor y parto. He visto parejas que se sienten decepcionadas después de un hermoso parto porque su plan tuvo algún cambio, mientras que otras parejas se sienten más que felices con sus experiencias aún cuando tuvieron un parto complicado. Reconoce que no puedes controlar lo que sucede en el parto y que hay muchas maneras de tener un gran nacimiento.

Mito 2: Tendré un vínculo instantáneo con mi bebé.
La naturaleza tiene una maravillosa forma de asegurarse de que los padres se sientan vinculados con sus recién nacidos. Sin embargo, los sentimientos de amor no son necesariamente inmediatos y lleva tiempo desarrollarlos. Las mamás que se sienten exhaustas, con dolor o decepcionadas después de un arduo parto, necesitan tiempo para recuperarse. Mientras que algunas mamás sienten afecto de manera instantánea hacia su bebé, algunas necesitan tiempo para procesar sus reacciones al nacimiento, así como tiempo para conocer a su pequeño. Si la experiencia del parto es diferente a tus expectativas, no seas tan dura contigo misma. No te preocupes si no sientes de manera inmediata el amor y la protección hacia tu recién nacido. Esos sentimientos llegarán cuando estés lista.

Mito 3: La maternidad es intuitiva y natural.
Algunas personas tienen mucha experiencia con bebés, otras no. Las mujeres con una amplia experiencia personal al cuidado de los recién nacidos se sentirán sin duda mucho más tranquilas y confiadas con su propio bebé. Si no has tenido muchas oportunidades para cuidar de un recién nacido, podrías practicar un poco. Pasa tiempo con una amiga que tenga un recién nacido o considera tomar una clase dedicada al tema. Algunos hospitales y enfermeras de pediatría ofrecen lecciones grupales o privadas para los padres primerizos. Aquí se te enseñará a cuidar de tu recién nacido, así como a reconocer y darle solución a los problemas conforme vayan surgiendo.

Mito 4: Tendré un bebé perfecto.
Todas queremos el hijo perfecto, que se calme con facilidad en nuestros brazos, que se alimente sin dificultad y que duerma durante toda la noche. A pesar de nuestras mejores intenciones, los bebés no se pueden tranquilizar fácilmente, algunos tienen cólicos, algunos desarrollan alergias y la mayoría no duermen durante toda la noche por varios meses. Igual que el parto, la maternidad y la paternidad, son impredecibles. Requiere de flexibilidad y de un buen sentido del humor. Tu bebé es "perfecto" para ti.

Mito 5: Estaré en forma de inmediato.
Te tomó meses ganar el peso de tu embarazo y es posible que te tome el mismo tiempo o más regresar a tu condición física previa a embarazarte. Incluye ejercicio en tu rutina diaria y come sano; la comida con muchos nutrientes mantendrá tu energía. Pero, debes ser paciente. Toma tiempo perder los kilos ganados durante el embarazo.

Mito 6: Debo estar siempre feliz y no admitir que la maternidad es desafiante.
La mayoría de las mamás sienten alegría y satisfacción plena, ¡pero la maternidad es un trabajo difícil! Estarás trabajando 24 horas al día con el nuevo miembro de tu familia, lo que es muy agotador. Si a eso le añades las labores domésticas u otras actividades, no es raro sentirse abrumada. Es buena idea pedirle a una gran amiga o familiar un poco de ayuda en las primeras semanas o bien, contratar a una asistente. No es necesario que hagas todo tú sola.

Laura E. Stachel M.D. Obstetrician & Gynecologist