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¿Cómo se desarrolla la coordinación entre los ojos y las manos?
Los recién nacidos no saben que las manos forman parte de su cuerpo: puede que el bebé use una mano para jugar con la otra, casi como si fuera un juguete. Un juguete que se puede sostener, como un sonajero, ayuda a aclararle al bebé a quién le pertenecen esas manitos. Cuando agita el sonajero y éste produce sonidos, el bebé localiza el sonido con los ojos y los oídos y realiza un descubrimiento excitante: ¡su mano fue la que agitó el sonajero y eso es lo que creó el nuevo sonido!

Durante los primeros seis meses de vida, los bebés utilizan los ojos y las manos por separado: el bebé toca los objetos sin mirarlos y los mira sin tocarlos. Mientras mirar el objeto y tocarlo sigan siendo actividades separadas en la mente del bebé, será un observador pasivo de su entorno, en vez de un participante activo. Uno de los mayores retos durante su primer año es desarrollar la coordinación entre los ojos y las manos. Para poder explorar el mundo a cabalidad, el pequeñín tiene que unir ambas actividades: mirar y tocar. Aunque la destreza sutil de desarrollar el control de las manos suele recibir menos fanfarria que la proeza de caminar, es igualmente vital. El niño que maneja bien una bola o un martillo tiene la coordinación entre los ojos y las manos bien desarrolladas; los buenos conductores también gozan de una buena coordinación entre los ojos y las manos. Ofrecerle el tipo de juego apropiado tan pronto el bebé esté listo para ello acelerará su aprendizaje y el sentido de logro y contribuirá al éxito de sus destrezas manuales en el futuro, por ejemplo en los deportes, el adiestramiento musical o cualquier cosa que requiera interacción física.
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education