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Prevención del aplanamiento craneal
En 1992, se hacía la recomendación de poner a los bebés sobre sus espaldas para prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Desde entonces, las muertes de lactantes se han reducido a la mitad. Sin embargo, al mismo tiempo, ha habido un incremento en el número de bebés que desarrollan el aplanamiento craneal en la parte trasera de sus cabezas (conocido como plagiocefalea). Esto es lo que necesitas saber al respecto.

¿Para dormir, debo colocar a mi bebé sobre su costado o pancita para evitar el aplanamiento de su cabeza?
No. Los expertos insisten en que dormir sobre la espalda es la postura más segura para la mayoría de los bebés. La preocupación de una cabeza ligeramente deformada es menor en comparación con el riesgo de SMSL. La mayoría de casos de aplanamiento craneal pueden prevenirse. Y si tu bebé desarrolla cierto aplanamiento de su cabeza, esté se solucionará entre los 6 y 12 meses de edad, una vez que pase más tiempo sentado y gateando. La mayoría de los expertos concuerdan que un ligero aplanamiento de la cabeza del bebé no afecta el crecimiento de su cerebro, visión, capacidad auditiva o desarrollo.

¿Qué ocasiona el aplanamiento de la cabeza de un bebé?
Los huesos del cráneo de los bebés son naturalmente suaves y flexibles para que puedan ajustarse y pasar por el canal de parto durante el alumbramiento. Muchos bebés que han nacido por parto vaginal tienen sus cabezas ligeramente puntiagudas. Durante los primeros meses de vida, el cráneo puede aplanarse cuando la parte trasera de la cabeza del bebé descansa durante varias horas sobre una superficie firme como un colchón, asiento del auto, silla para bebé, silla mecedora, carrito o columpio. También podrías notar que el pelo de tu bebé es menos en el lado más plano; o que su rostro, ojos u oídos parecen levemente asimétricos. Estos cambios le pueden ocurrir a cualquier bebé recién nacido, pero son más comunes en los bebés prematuros, quienes tienen cráneos más suaves, en aquellos cuyos músculos del cuello están más tensos de un lado, en los bebés con cabezas grandes que son más difíciles de voltear y en los que son "dormilones".

¿Qué podemos hacer para prevenir esto?
La clave para prevenir el aplanamiento craneal en tu bebé es sostenerlo y colocarlo en posiciones diferentes a lo largo del día.

Para la hora de dormir (siestas y durante la noche):
Siempre pon a tu bebé sobre su espalda, a menos que el doctor recomiende una postura diferente. Pero intenta alternar la posición de tu pequeño en la cuna cada vez que lo pongas a dormir. Una noche, colócalo con su cabeza hacia la cabecera de la cuna; la siguiente noche, con su cabeza en la parte de los pies. Por naturaleza, los bebés voltean sus cabezas hacia la puerta (para buscarte cuando entras en la habitación), hacia la ventana (para ver la luz) o hacia un juguete móvil (para observar objetos interesantes); esto ayudará a tu bebé a practicar los giros de su cabeza igualmente en ambas direcciones.

Para los momentos en que está despierto:
1. Juego: La nueva recomendación es “La espalda para dormir. La pancita para jugar." Cuando tu bebé juega sobre su pancita, le ayudas a quitar la presión de la parte trasera de su cabeza. También puede ayudar enderezar su cuello, brazos y parte superior del cuerpo que también le ayudarán a aprender a rodar, sentarse y gatear. Puedes empezar a dar momentos sobre la pancita incluso a un recién nacido. Cuando tu bebé esté despierto y alerta, trata de jugar colocándolo boca abajo. Los mejores momentos son después de alimentarlo y cambiarle el pañal, después de una siesta o baño, cuando el pequeño está alerta y cómodo. Al principio se puede poner un poco molesto en esta postura nueva, pero con el tiempo la disfrutará más y la podrás hacer por periodos más largos. Tu bebé disfrutará jugar sobre su pancita cuando te pueda ver y oír así como a otras cosas interesantes, por ejemplo:
• Acuéstate sobre tu espalda con tu bebé encima de ti, panza abajo, con su cabecita sobre tu pecho. Háblale y cántale. Querrá levantar su cabeza para verte y jugar con tu cara.
• Acuéstate sobre tu espalda con tus rodillas levantadas y la pancita de tu bebé hacia abajo sobre tus pantorrillas, con su cabeza en tus rodillas. Sostenlo y balancea tus piernas suavemente hacia arriba y hacia abajo. Háblale y cántale y lleva tus rodillas y cabeza hacia adelante para besarlo.
• Coloca a tu bebé con su barriga sobre el suelo, con un cojín pequeño o una toalla enrollada bajo su pecho para darle apoyo. Recuéstate frente a él para jugar y coloca juguetes a su alcance. Haz caras divertidas, muéstrale los juguetes, habla y canta y motívalo a que los alcance. Muéstrale cosas interesantes sobre su cabeza; como tu rostro, un espejo, una sonaja o animal de peluche, para motivarlo a que levante su cabeza y se empuje hacia arriba con sus brazos. Deja que un niño pequeño juegue cuidadosamente con tu bebé mientras los supervisas; pueden ponerse en el suelo con facilidad y capturar el interés del bebé de una manera especial.
• Coloca a tu bebé con su pancita hacia abajo sobre una cobija. Levanta las dos esquinas frontales y arrástralo por la habitación mientras haces ruidos de motor.
• Considera comprarle a tu bebé un colchón para actividades infantiles diseñado para jugar sobre la pancita.
• Pregunta a tus amigas qué actividades sobre la pancita les han funcionado mejor. E inventa las tuyas propias.

2. Para los momentos de descanso: Los padres han notado que las sillas con vibración y los columpios son útiles para mantener a los bebés descansando tranquilos y seguros. Sin embargo, si dejas a tu bebé sentado por mucho tiempo, los asientos ejercen presión en la parte trasera de la cabeza del pequeño, lo que puede causar aplanamiento craneal. Los expertos del área de la salud recomiendan que no dejes a tu bebé en el asiento del carro, en las sillitas, o en los columpios por "largos periodos de tiempo". Aunque no especifican cuánto tiempo es demasiado, es mejor usar el sentido común; imagina cuánto tiempo te sentirías cómoda sentada exactamente en la misma postura, sin voltear para ver algo nuevo, sin estirar tus brazos y piernas o sin poderte mover. Aunque tu bebé debe estar siempre en su asiento del carro cuando tú conduces, piensa en los momentos en que podrías caminar en vez de manejar, y llevar a tu bebé en carriola. También, cuando estés en casa, saca a tu bebé del asiento y pasa tiempo cargándolo y abrazándolo.

3. Cuando le das de comer: Cuando le des pecho al bebé, hazlo con ambos pechos; esto naturalmente le da oportunidad de voltear hacia ambas direcciones, de ejercitar los músculos del cuello de igual manera y de descansar distintas partes de su cabeza en tus brazos, así se evita el aplanamiento de su cabeza. Si lo alimentas con botella, también trata de alternar los lados cada ocasión que le das de comer; sostén al bebé sobre tu brazo izquierdo y la botella con la mano derecha, la próxima vez sostén al bebé con tu brazo derecho y la botella con la mano izquierda.

¿Cómo podemos asegurarnos que la forma del cráneo de nuestro bebé está bien?
Durante los primeros meses de la vida de su bebé, observen la forma de su cabeza, la postura de su cuello y la simetría de sus ojos y orejas. Si tienen alguna preocupación sobre algún aplanamiento o asimetría, tomen fotos de la cabeza de su bebé desde todos los ángulos; el frente, atrás y cada costado. Pidan al doctor del pequeño que revise su cabeza y cuello cada vez que tengan cita. El médico les dirá si hay algo de qué preocuparse o que requiera medidas especiales. Usualmente un examen es suficiente, pero si el doctor está preocupado, puede ordenar rayos-X o exploración por CT de la cabeza del pequeño. Pocas veces, se recomienda una referencia con un especialista para evaluación y tratamiento.

Recuerden, es muy común que los bebés tengan cabezas ligeramente deformes y esto se corrige usualmente durante el primer año. Para los niños cuyas cabezas siguen un poco deformes, hay tratamiento para corregirlo. La mayoría de las diferencias en la forma de la cabeza del niño probablemente ya no se notarán en la edad escolar, una vez que tenga más pelo. Si algo les preocupa, hablen con el médico.

(Artículo escrito en febrero de 2012)