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Tiempo de calidad con el bebé de dos a seis meses
Estas actividades de tiempo de calidad son para usted y el bebé de 2 a 6 meses de edad. Tal vez piense que un bebé de apenas dos meses no necesita ni quiere realizar actividades especiales con usted, pero nada más lejos de la verdad. Muchas cosas ocurren en la vida del bebé desde que nace, pero entre los 2 y 3 meses de edad, parece "despertar", es más alerta y se interesa por lo que tiene a su alrededor, está muy en sintonía con usted. Se emociona cuando se le acerca para cambiarle el pañal o darle de comer. Estira y sacude los brazos y las piernas, lo mira detenidamente y quizás sonría y vocalice. En esta edad, la mayoría de los bebés se despierta con hambre y quiere comer inmediatamente. Si el suyo es así, déle de comer antes de comenzar la actividad de tiempo de calidad. Si es de los que le gusta mirar a su alrededor y jugar antes de comer, entonces realice la actividad primero.

Y se hizo la luz. Esta actividad es muy sencilla. Con el bebé en brazos, camine hacia el interruptor de luz de la habitación. Si la luz está apagada, enciéndala y viceversa. Si su posición en los brazos se lo permite, es probable que mire hacia el techo, directamente a la fuente de luz. Apague y encienda el interruptor varias veces y diga cada vez: "¿Dónde está la luz?, ¿Adónde se fue la luz?". Si parece que no lo nota, cárguelo en otra posición y dígale algo como: "Mira, la encendí.". "Ahora la apagué.".

Este juego tiene que repetirse mucho. Con un bebé pequeñito, es mejor si cada juego dura de dos a tres minutos. Mientras vaya creciendo, agárrele el dedo índice y empuje el interruptor. Haga lo mismo en diferentes habitaciones de la casa y siempre recuerde comentarle lo que hace. "Mira, aquí está el interruptor para apagar y encender la luz de la cocina. Busca la luz.". Puede hacerlo con una lámpara si lo desea. Sin embargo, creo que funciona mejor con la luz del techo.

¿Podemos hablar? Alrededor de los 2 a 3 meses, los bebés comienzan a emitir muchos sonidos vocales. Tienden a hacerlo cuando están acostados en la cuna, despiertos y sin mucha hambre. Una vez sienten mucha hambre, el balbuceo se torna en llanto con el propósito de que mamá los atienda inmediatamente.

Una manera encantadora de fomentar esta vocalización, el preludio al habla, es "contestarle" con otro sonido y sonreírle. El juego es así: el bebé está despierto, pero sin urgencia para comer. (Si tiene mucha hambre, espere hasta después de comer). Hace sonidos como “cur” o “ete” o algo similar que no se puede escribir. Sonríale, hágale cosquillitas y dígale: "¡Ah, quieres un "ete"!, ¿sí?”. Siga mirándolo y acariciándolo, pero espere a que emita otro sonido para hablarle. No olvide sonreírle, ya que es parte importante del refuerzo. Lo que le diga no es importante. Lo que importa es que responda verbalmente a sus primeras vocalizaciones.

Probablemente el bebé quiera jugar de tres a cinco minutos. Luego, puede que voltee la cabeza hacia el lado en señal de que ya se cansó de jugar. No trate de forzarlo, siempre siga sus señales de que es tiempo de parar. Si trata de forzarlo, entonces no es tiempo de calidad.