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Tiempo de calidad
El tiempo de calidad es algo que buscamos en todas nuestras relaciones personales. Se refiere a los momentos especiales en la vida que forman parte de nuestra base emocional, aunque no recordemos cada detalle de ellos. Es la mirada inolvidable de su mamá cuando desenvuelve una pieza de bordado imperfecta hecha por usted; o la manera como se sintió cuando su papá le permitió estar presente en las negociaciones para comprar un carro nuevo y le dijo: "Creo que ese tipo estaba tratando de tomarme el pelo", y usted se sintió como un socio de la empresa. Eso es lo que se conoce como tiempo de calidad.

En el agitado mundo que vivimos, en el que a veces ambos padres trabajan fuera de la casa, asegurarse de poder compartir un tiempo de calidad con sus hijos es más importante que nunca, y tiene que ser tan importante para usted como lo es para ellos.

¿Qué significa tiempo de calidad?

La esencia del tiempo de calidad es la unión del interés y la atención entre los participantes. Con nuestros hijos, el tiempo de calidad consiste en escuchar activamente y tener conversaciones genuinas. Si sólo escuchamos con un oído y mantenemos el otro conectado al teléfono o a una cacerola que está a punto de hervir, eso no es tiempo de calidad. No tiene que haber una silla con una etiqueta que lea "silla para el tiempo de calidad" ni un reloj con alarma que nos avise "Deténganse, es hora de tener un tiempo de calidad". Casi cualquier interacción puede convertirse en un tiempo de calidad si se cumplen las siguientes condiciones:

1. Si es algo que el niño quiere hacer. A veces, pasamos muchísimo trabajo y gastamos mucho en llevar a nuestro hijo a un lugar o evento que pensamos que será una experiencia inolvidable, como un desfile, un museo o el teatro. Estamos convencidos de que ése es un tiempo de calidad. Sin embargo, a veces resulta desastroso o decepcionante y cuando más tarde le preguntamos sobre la actividad, todo lo que el niño recuerda es la puerta giratoria en el museo o el accidente que vieron en el camino. No fue un tiempo de calidad porque no fue algo que el niño quiso hacer.

2. Si se escucha y se habla activamente. Algunas veces no prestamos toda nuestra atención a nuestros hijos. Sin embargo, para que haya un tiempo de calidad no podemos escuchar con un oído y contestar con un simple "Ajá". Para ello, tenemos que desconectarnos de los otros pensamientos y escuchar de verdad y contestar de verdad.

3. Sólo se pueden permitir interrupciones breves e inevitables. Si suena el teléfono, deje que la máquina contestadora responda o hable brevemente y dígale a la persona que le devolverá la llamada.

4. Son sólo dos personas. El tiempo de calidad puede ocurrir en grupos familiares, pero en este caso, me refiero estrictamente al que ocurre entre dos personas. En esos momentos es cuando los niños tienden a hablar más sobre lo que necesitan decir y han venido posponiendo. Necesitan tener un tiempo solos con nosotros.
No se necesitan accesorios especiales para el tiempo de calidad. Los momentos se pueden coordinar con anticipación o pueden surgir espontáneamente, a la hora de dormir, almorzar, de camino al supermercado o incluso cuando ven televisión juntos.

En artículos futuros describiré algunas actividades de tiempo de calidad que enriquecerán y fortalecerán su relación con el niño. Luego de que haya leído algunas de mis sugerencias, espero que esté dispuesto a compartir con otros lectores algunas de las cosas que le han funcionado. En nuestra próxima edición le daremos detalles de cómo hacerlo.

Mientras tanto, busque el momento para tener un tiempo de calidad con su hijo.