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La disciplina, Parte II: Cinco herramientas útiles
En Disciplina—Parte I, sugerí que las actividades disciplinarias de una familia se deben guiar por una filosofía de disciplina. Los cuatro principios generales que componen esta filosofía son: (1) disciplinar es crear un discípulo; (2) la disciplina es un proceso de dos partes, el "reaprendizaje" es tan importante como el desaprendizaje"; (3) rara vez es rápido y fácil; y (4) entre los niños hay importantes diferencias individuales en términos de a qué reaccionan y cómo reaccionan. Estos principios son las cuatro bases de una estructura disciplinaria que se irá construyendo mientras el niño viva junto a usted. Endosar esta filosofía le permitirá olvidar la ciega búsqueda de técnicas disciplinarias adecuadas y, en su lugar, usar diferentes técnicas que sean compatibles con su meta de ayudar al niño a ser feliz y a tener éxito en la vida.

Técnicas que pueden funcionar

1. Evite la necesidad de disciplinar anticipando el problema.. Esto puede sonar a que estoy dando por sentado lo que queda por probar, pero la mejor disciplina es casi siempre no disciplinar. En su lugar, se trata de darle la vuela al problema. Ese es el mejor aliado que tienen los padres preocupados en ayudar a su hijo a adquirir una conducta cada vez más madura. Requiere una mayor atención sobre lo que nuestros hijos hacen, más de lo que quisiéramos. Requiere, además, ser diestros en lo que me gusta llamar la ingeniería del tiempo. Todo niño (y todo adulto) pasa por ciclos de energía y fatiga. Los arranques emocionales que tanto nos desagradan suelen ocurrir durante uno de esos ciclos de fatiga. Si se fija con atención, verá las señales de advertencia de un arranque antes de que ocurra. Ese es el momento de actuar, no después de que grite ni golpee o muerda a alguien. Muchas veces esperamos a que ocurra el arrebato. Es como si nos protegiéramos hasta que pase el huracán. Tan pronto se dé cuenta de las señales de que "se aproxima mal tiempo", permita que la distracción sea su principal herramienta disciplinaria. Deje de hacer lo que esté haciendo y cárguelo por unos minutos. Léale un cuento o vayan de paseo. Con frecuencia, esto disipa la necesidad de tener un arranque y de que tener que preocuparse por el tipo de disciplina que debe aplicar.

Verá que las maestras creativas tienen esta destreza. Algunas veces una madre se desanima porque el niño no tiene pataletas en la escuela pero en la casa sí, por lo menos, tres veces al día. Si esto le ocurre con su hijo, trate de quedarse en el salón observando la clase. Si es un programa de buena calidad, la maestra dominará muchas de estas destrezas. Sin embargo, lo primero que tiene que tener es una sensibilidad extrema hacia los ciclos de energía y fatiga que tienen los niños, y un programa diario que se ajuste a estos ciclos. La maestra evita tener que disciplinar cuando dirige sutilmente el flujo de sucesos para que coincidan con las reservas de energía de los niños.

2. Su atención puede ser la recompensa más poderosa que posea.. Aunque es posible que el niño no siempre lo demuestre, tener su atención es justamente lo más importante en el mundo para él. Así que recuerde prestarle atención cuando se comporta como debe ser. No espere a que haga algo malo para prestarle atención. Coméntele que le gusta la manera como juega con sus juguetes, o simplemente hágale una señal de aprobación cuando haga las cosas bien. (Para mi sorpresa, los niños de 3 y 4 años de hoy día interpretan y usan esta nueva manera de comunicarse perfectamente bien). No trate de ocultar sus sentimientos cuando se sienta molesto con la conducta de su hijo. Es posible que sus palabras no le comuniquen a su hijo tanto como la expresión de su cara, o la manera como lo agarra.

Cuando la conducta es lo suficientemente reprensible o su hijo ha cometido una ofensa menor, sepárelo de usted. Ésta es la base del "time-out". Le está comunicando a su hijo que cuando hace eso, no puedes estar a su lado, ni al lado de su hermano ni de su amigo. Dígale este discursito antes de comenzar el "time-out" y siempre use palabras para reforzar sus actuaciones y asegúrese de no mirarlo mientras dure el "time-out" (sí eche vistazos de vez en cuando para asegurarse de que esté bien).

Hay diferentes opiniones en cuanto a cómo debe manejarse el "time-out". Hay quienes piensan que debe depender de la conducta: "Tienes que quedarte ahí hasta que dejes de llorar.". Yo prefiero un periodo determinado, ya que muchos niños llorarán hasta el cansancio y realmente nunca dejan de llorar. Déle "sentencias" cortas; para un niño de dos años que está molesto, cinco minutos es una eternidad.

3. Preste más atención a lo positivo que a lo negativo. Los términos técnicos del proceso disciplinario para los pasos de "desaprender" y "reaprender" son: eliminación de una reaccióny adquisición de una reacción. Aunque no nos demos cuenta, la mayoría de nosotros prestamos mucha más atención a la eliminación que a la adquisición. En otras palabras, damos importancia a lo negativo y nos olvidamos de lo positivo. Sin embargo, la parte más importante de nuestra disciplina es la atención que prestamos a la conducta es lo que queremos fomentar. Si las cosas van bien y nuestro hijo juega calladamente con sus juguetes, rara es la vez que intervenimos para halagarlo o darle una palmadita en la cabeza. Por otro lado, este tipo de refuerzo es esencial para fomentar lo que queremos que nuestro hijo siga haciendo. Los estudios han demostrado que los niños pequeños reciben mucha más atención cuando desobedecen las reglas que cuando se actúa de la manera apropiada. Asegúrese de hacer hincapié en lo positivo.

4. Las recompensas tangibles tienen su lugar. Las recompensas tangibles son cosas o eventos que a los niños les gustan, los cuales se pueden dar cuando ocurre un tipo específico de "buena" conducta. No ha existido padre que no haya dado una recompensa tangible a un niño, y quizás ningún padre que no haya sentido un poco de culpa por haberlo hecho. "Si te portas bien, te llevo al parque después de tu siesta". "Come tus frijoles verdes y podrás comer helado de postre". No nos debemos sentir culpables por ello. En primer lugar, funcionan. En segundo lugar, es tal y como funciona nuestra sociedad. ¿Cuántos de nosotros trabajaríamos sin recibir algún tipo de recompensa tangible (un sueldo)? Además, por último, funcionan en ambas direcciones: se pueden dar o quitar. Retener una recompensa tangible puede ser un tipo de disciplina muy eficaz. "Si le pegas a tu hermano otra vez, no podrás ver televisión".

5. Hable sobre la situación mientras la trata. Esto aplica a cualquier edad, hasta con los bebés. Puede que el bebé de nueve meses no entienda todo lo que le dice mientras lo retira del mango del horno, pero "comprenderá" por la intensidad de sus movimientos y su tono de voz mientras le dice "Te puedes quemar.". Explíquele a su hijo (entre un año y dos años y medio) la razón por la cual lo tiene que aplicar el "time-out". Él sabe, pero sus palabras le brindan información adicional. Si el niño de cuatro años toma un creyón y garabatea sobre de la tarea de su hermano mayor, luego de disciplinarlo de la manera que escoja, pregúntele por qué lo hizo. No le dará una respuesta directa, pero la pregunta lo hará pensar; pensar, a su vez, puede llevarlo a aprender algo nuevo.

Alternativas sanas

Estas cinco técnicas ofrecen alternativas positivas y eficaces al estilo de disciplina más común en la sociedad: pegar, y el tema que usted no quiere que evada. No me hubiera atrevido a concluir dos secciones de discusión sobre la disciplina sin mencionarlo. Utilicémoslo en términos de los cuatro principios generales. Ciertamente no nos lleva a hacer discípulos. Por el contrario, el mensaje es que "Ahora eres pequeño, pero cuando seas lo suficientemente grande, puedes pegar.". Esto no contribuye en nada a la fase de "reaprendizaje" del proceso. La meta es tener una solución rápida y fácil. No toma en consideración los diferentes niveles de sensibilidad que tienen los niños. Y ciertamente no es el momento para hablar. Como ve, no evadí el tema. Ahora sabe exactamente lo que pienso sobre pegar para disciplinar.

Resumen, Disciplina I y II

Rara vez disciplinar es algo fácil. El ciclo de "desaprender" y "reaprender" va más allá de la niñez. Tener una filosofía de disciplina ayuda a los padres a escoger técnicas específicas para cada niño y cada incidente de conducta inapropiada. Una regla importantísima es que nunca queremos escoger una técnica que minimice nuestra credibilidad como personas capaces de tener discípulos. Algunas técnicas que pueden funcionar son: darle la vuelta al problema, prestar atención o no y recompensar o no, recordar que se debe dar más importancia al nuevo aprendizaje que a "desaprender", el uso inteligente de los refuerzos tangibles y hablar con el niño sobre la conducta que debe "desaprender" y la nueva destreza que debe adquirir. Las técnicas específicas no siempre funcionan igualmente bien con todos los niños. El proceso requiere mucha paciencia de parte de los padres.