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¿Cuál es su cociente hogareño?
Todo el mundo sabe lo que es el cociente intelectual, o IQ en inglés. Entonces, ¿a qué me refiero cuando hablo del cociente hogareño? ¿Qué es y cómo se mide? El cociente hogareño es un indicador del nivel de apoyo en general que hay dentro de un hogar.

Hoy día se escribe tanto sobre el papel que desempeñan los padres en el desarrollo de sus hijos, que es muy fácil preocuparse o atemorizarse de que los pequeños errores en su comportamiento tengan consecuencias desastrosas. Por supuesto, es importante darse cuenta de que, como padres, somos los principales responsables del desarrollo de nuestros hijos; después de todo, les dimos nuestros genes y su primer ambiente físico y sicológico. No obstante, tampoco debemos temer que un arranque de coraje, no llegar a tiempo a recogerlo al centro de cuidado, o una insinuación o un cometario negativo los perjudique para siempre. Podemos disipar esos temores al reconocer que el ambiente del hogar influye como un paquete completo, y que no se trata de incidentes repentinos de experiencia.

Ahora bien, ¿cómo medimos este paquete completo de influencias? ¿En qué consiste? Durante los pasados 30 años, se han hecho numerosas investigaciones relacionadas con cómo evaluar objetivamente la calidad del hogar y cómo identificar los aspectos de ese ambiente que se relacionan con el desarrollo social e intelectual del niño. El instrumento que más se ha usado en esas investigaciones es el Inventario HOME, lo que significa "Home Observation for Measurement of the Environment" o en español, Observación del Hogar para Medir el Ambiente". Me apena confesar que este instrumento de medición fue diseñado por mi colega, Robert H. Bradley, y yo, y que hemos participado en gran parte de la investigación a la que me refiero. Igualmente lo han hecho cientos de otras personas que trabajan con culturas diferentes alrededor del mundo. Esa investigación global ha demostrado claramente que es posible identificar algunos de los componentes que forman parte del ambiente hogareño que facilita el desarrollo de los niños. Revisémoslos:

Estimulación. Este aspecto es el más comentado y obviamente es el más importante. La estimulación del lenguaje por medio del habla y la lectura a bebés e infantes, enseñándoles rimas y juegos, sirviéndoles de modelo de conducta y, con el tiempo, fomentándoles el aprendizaje de conceptos como las letras, los colores, los nombres, las direcciones y así sucesivamente.

Receptividad. Responderles a los infantes y pequeñines es tan importante, o más, como estimularlos. Nuestras respuestas les dan una idea de que los valoramos. Un bebé de tres meses mirará a un adulto inclinándose y emitiendo un sonido como "Grc". Si el adulto se emociona, sonríe, le da palmaditas o lo abraza y le contesta "Grc para ti también", con toda probabilidad ese bebé continuará emitiendo sonidos. La respuesta del adulto le dice al infante que "Hacer sonidos es algo que quiero que hagas.". Si luego de intentarlo varias veces, el adulto no le presta atención, el bebé dejará de hacerlo. Un bebé que con su llanto logra que lo carguen, aprende que esa conducta tiene efecto y se siente más confiado y capaz.

Aceptación.Por más que nos disguste, sencillamente tenemos que aceptar algunos tipos de comportamiento inmaduro sin apresurarnos a castigar. Muchos padres se preocupan de que consentirán a sus hijos si dejan pasar y no corrigen cualquier tipo de conducta inadecuada. Sin embargo, la perfección es una característica de la inmadurez, y la aceptación de esa imperfección es un componente importante para tener un alto conciente hogareño.

Materiales educativos. Mucho antes de comenzar a colaborar con la página Web de Fisher-Price, hacía hincapié en la importancia que tienen los juguetes y materiales educativos para el desarrollo infantil. Cada estudio que he realizado con el HOME lo ha demostrado. Los juguetes que ayudan a mejorar la coordinación entre los ojos y las manos, la coordinación de los músculos finos y los gruesos, a ordenar y clasificar, que proveen comodidad y afecto, y que ayudan a estimular la exploración y creatividad son esenciales para un desarrollo óptimo.

Estimular la madurez. Junto con la aceptación de la inmadurez, los padres tienen que fomentar la adquisición gradual de un comportamiento más maduro. Es decir, la habilidad para dilatar la gratificación, para aceptar el hecho de que las otras personas también tienen necesidades, para aceptar responsabilidades y para sentirse cómodo fuera del ambiente familiar inmediato.

Organización. Un hogar con un alto cociente hogareño tiene un grado razonable de organización, sin ser rígido, es decir, que las personas e itinerarios diarios son previsibles. También ofrece un ambiente físico cómodo y seguro. Además, ofrece suficiente variedad de personas y sucesos como para evitar la monotonía.

Integración familiar. El último componente de un alto cociente hogareño, aunque no el menos importante, es una familia sociable y bien integrada. Esto incluye, sin limitarse a ellas, a las familias que proveen un padre y una madre, las familias que mantienen contacto con sus familiares y las familias que participan en actividades recreativas en grupo.

Estos son los componentes que hacen que un ambiente sea eficaz y con un alto cociente hogareño. ¿Por qué no evalúa los 7 componentes en su hogar en una escala del 1 al 5 (5 es el más alto) para ver si obtiene al menos 30 puntos? Preste atención a los aspectos donde su puntuación fue alta o baja. Felicítese por las altas puntuaciones y trabaje con las bajas. Si estos componentes están presentes en su hogar, no tiene que preocuparse más por ningún episodio aislado de reprensión inapropiada por parte de los padres. De hecho, el todo es mucho más que la suma de las partes.