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Cómo lidiar con la rivalidad entre hermanos por la llegada del nuevo bebé
El secreto para lidiar con la rivalidad entre hermanos es conocer sus causas. Una vez escuché a un comediante preguntarle al público: “¿Saben qué es lo que provoca la rivalidad entre hermanos?" Entonces contestó: "El nacimiento de su segundo hijo.”. Por supuesto, el público se rio, pero hay algo de cierto en eso.

Creo que lo que realmente provoca la rivalidad entre hermanos es el deseo que tiene cada hijo de ser el favorito de los padres. Una vez los padres entienden esta competencia de ser el mejor, el único y el favorito, entonces todo esas riñas cobran sentido. “Mamá, él me dio...Oh, no, él me dio primero!". ¿Le suena familiar? En realidad es un reto tratar de lidiar con esta rivalidad cuando los hijos mayores tienen de 2 a 3 años de edad. Los niños de esta edad no tienen mucha lógica y es muy difícil explicarles que las cosas ahora son diferentes con la llegada del nuevo bebé. Además, realmente sienten celos.

A través de los años, he recopilado muchas ideas sobre cómo lidiar con la rivalidad entre hermanos cuando tienen sólo de 2 a 3 años de edad. He aquí algunos de mis mejores consejos:

  • Los papás desempeñan un papel importante en ayudar a lidiar con la rivalidad entre hermanos. Ya cuando se acerca el nacimiento del nuevo bebé, es aconsejable que el papá comience a asumir más responsabilidad en el cuidado y la crianza del hijo mayor, además de básicamente pasar tiempo con él. Esto le facilita al hijo mayor la llegada del bebé. Los papás también desempeñan otro papel importante: cuando nazca el bebé, puede encargarse de él a ratos para que la mamá pueda dedicarle tiempo al hijo mayor. Hoy día, más y más hombres reconocen que la vida tiene más sentido cuando participan activamente en la crianza de los hijos. Si su esposo piensa todo lo contrario y siente que al ayudarla lo que le está haciendo es un favor, entonces debe tener una conversación seria con él. A las madres cuyos esposos no participan activamente se les dificulta más lidiar con la rivalidad entre hermanos. Se puede hacer, pero es mucho más difícil.


  • Los abuelos y familiares también pueden ayudar. No todas las familias de hoy día son familias extendidas, pero si tiene la dicha de tener a los abuelos cerca, éstos le pueden ayudar a manejar la rivalidad entre hermanos. Cuando el hijo mayor pasa un tiempo con los abuelos, es el número 1 otra vez. Eso lo reconforta, ya que puede estarse sintiendo remplazado por el nuevo bebé.


  • Recuerde a las visitas que van a conocer al nuevo bebé, que también presten atención al mayor. Cada vez más adultos son conscientes de la rivalidad entre hermanos e incluso traen un regalito para el mayor cuando van a visitar. Sin embargo, aún hay visitas que llegan y olvidan por completo al hijo mayor y van directamente a ver al bebé. Con un poco de planificación, usted puede hacer sentir mejor a su hijo mayor. [incluir un ejemplo]


  • Antes de que nazca el bebé, léale a su hijo mayor algunos libros de cuentos sobre el tema. Los niños aprenden muchísimos de los cuentos. Las historias sobre la llegada de un nuevo bebé y cómo se sentía el hermano o la hermana mayor, ayudan a su hijo a entender mejor los cambios. Además, aliente al hijo mayor a que exprese sus sentimientos de tristeza y coraje luego de que nazca el bebé.


  • Léale la mente a su hijo y exprese con palabras lo que usted cree que siente. A los niños pequeños se les hace difícil expresar sus sentimientos y usted puede ayudarlo. Por ejemplo, si ve que su hijo mayor hace gestos de enfado, adivine el problema y dígale algo como: "Creo que estas triste porque últimamente no hemos tenido mucho tiempo para jugar juntos, ¿verdad?". Luego, déjele saber que lo entiende, abrácelo y hagan planes para divertirse juntos.


  • Permita que su hijo mayor vuelva a ser "su bebé" sin molestarse por ello. Una de las reacciones más comunes de los hijos mayores con la llegada de un nuevo bebé es comenzar a actuar como un bebé. En ocasiones, el mayor comienza a tener problemas para ir al baño o quiere usar un chupete o el biberón. Tan pronto se dé cuenta de lo que está pasando, dígale algo como: "Vamos a suponer que todavía eres mi bebé... ven para acá". Lo carga y lo mece, hasta puede ofrecerle un biberón de verdad o de juguete. Por un momentito, su hijo mayor vuelve a ser su bebé. Le sorprenderá lo mucho que le agrada esto a un niño de tres años perfectamente maduro. Se derretirá en sus brazos. Al cabo de unos minutos, dígale: "Okey, es hora de que mi niño vuelva a ser mi niño grande".

Espero que estos consejos le sean útiles para ayudar a su hijo o hija mayor a ajustarse mejor a la llegada de un nuevo bebé.