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Cómo conectar el cerebro
¡Qué emocionante! ¡Qué oportunidad! Eso es lo que el estudio más reciente sobre el cerebro ha brindado al campo del desarrollo infantil. Para todos aquellos padres, maestros e investigadores que siempre han sabido que los primeros años de vida de un niño eran los más importantes de su desarrollo, resulta maravilloso que un grupo de "científicos importantes" haya confirmado dicha idea. También nos agrada ver cómo los medios de comunicación han tomado esa nueva investigación y han traducido los hallazgos científicos en un lenguaje que todos podemos entender. Desde el año pasado, casi todos las revistas de noticias han tenido a un bebé en la portada o en artículos sobresalientes, junto con sugerencias para los padres sobre cómo mejorar el desarrollo cerebral de sus bebés.

Una metáfora que con frecuencia se usa en alguna de la información reciente es que ahora sabemos que el cerebro de un bebé no está "cableado" cuando nace. Para seguir con el lenguaje de las computadoras, sí tiene el "disco duro" y los puertos para conectar todo con todo lo demás. Sin embargo, eso no es suficiente; hay que instalarle un sistema operativo y una programación adecuada. Ahí es donde entra la experiencia. Sin las experiencias que permiten el desarrollo de conexiones relevantes, es como una computadora que se quedó dentro de su caja y nunca se conectó.

Al nacer, los bebés tienen aproximadamente 100 mil millones de neuronas. Muchas de éstas ya están apareadas con los 80,000 y pico de genes que tenemos. Estas conexiones preexistentes ayudan a regular los procesos fisiológicos básicos como respirar y el latir del corazón. Sin embargo, se necesitarán muchos más trillones para producir un individuo que hable, piense y actúe, que pueda hacer las cosas por sí mismo y, con el tiempo, demuestre preocupación por el bienestar de los demás. Estas interconexiones en el cerebro se llaman sinapsis y no ocurren por sí solas. Se necesitan ciertas experiencias para permitir su formación y fortalecerlas. Sin estas experiencias críticas, toda la majestuosidad del cerebro humano con todas sus habilidades y complejidades sencillamente no se desarrolla. Aunque continúan desarrollándose sinapsis nuevas a través de la vida, el periodo más rápido en que ocurren es durante los primeros cuatro años de vida.

Herramientas para el desarrollo

Uno de los milagros de la vida es que el bebé está programado para recibir y los padres programados para dar, precisamente lo que los bebés necesitan para completar el "cableado" del cerebro, y en el proceso, la creación de un ser humano feliz, productivo y amoroso. Podemos referirnos a lo que tenemos que hacer como las herramientas para el desarrollo.

  • Nosotros. Obviamente, contamos con nosotros mismo para darnos a nuestros bebés, me refiero tanto en el sentido físico como social. Tenemos (así esperamos) un cerebro bien "cableado" capaz de recoger las señales sobre cuándo el bebé tiene hambre o frío, tiene el pañal sucio o está incómodo. Tenemos brazos fuertes para levantarlo y acurrucarlo, para mecerlo y quitarle la ropa fría. Le proveemos alimento para aplacar los dolores de hambre. Lo tocamos y le proveemos ese contacto de piel a piel que es tan importante para los bebés. Y contamos con el mosaico más maravilloso para los ojos no experimentados: una cara. De igual manera, poseemos una voz, el estímulo más atractivo para los oídos no instruidos. Todos somos un paquete de estímulos ideales con muchas posibilidades. Además, quizás lo más importante sea que poseemos la habilidad para controlar los acontecimientos de la vida del bebé para permitirle que exista en un estado de tranquilidad y satisfacción razonables, un estado esencial para el crecimiento total.

  • El mundo físico. Le ofrecemos la comida, la casa, la cama, el calor o el frío, los sonidos y las vistas que se conectan en esas sinapsis en desarrollo. El mundo físico del infante entra de alguna manera al cerebro y parece quedarse ahí con una tenacidad increíble; se refleja en la lealtad y en la nostalgia que la gente con frecuencia siente con respecto al lugar donde nacieron. Los juguetes y los artículos para jugar son una parte importante del mundo físico y son especialmente importantes para el desarrollo del cerebro. Quizás, más que nada en el mundo físico, los materiales de juego ayudan a los niños a conectar la información que recibe el cerebro a borbotones por medio de la vista y el tacto, el tacto y la audición, las acciones y la vista. (Tal vez piensen que digo todo esto porque escribo para la página Web de Fisher Price. Sin embargo, las investigaciones que he realizado a través de los años han demostrado constantemente que la disponibilidad de material educativo y de juego para los pequeños es un ingrediente esencial dentro de un hogar estimulante). Hace muchos años, Arnold Gesell, el pediatra más famoso de su época, escribió: "La mente del hombre es hecha por el hombre." y destacó la importancia que tiene la coordinación entre los ojos y las manos para el desarrollo del cerebro. La coordinación entre los ojos y las manos se facilita grandemente por el acceso a juguetes que se pueden usar de múltiples maneras. Los juguetes son herramientas claves para el desarrollo.


  • El habla. Pude haber incluido el habla dentro de la primera categoría, ya que ciertamente es uno de los componentes del adulto. Sin embargo, es tan importante que lo saqué aparte para hacerle una mención especial. Puede que la mente del hombre sea hecha por el hombre, pero sus bordes ásperos se moldean y suavizan por el sonido de la voz humana. La Biblia dice: "Al principio estaba la Palabra."; por lo tanto, es el comienzo de la vida. El infante escucha ciertos sonidos y los relaciona con imágenes visuales y tactiles. Una voz suave significa que lo van a levantar y le darán de comer. Una voz fuerte significa un periodo de incomodidad prolongado. Luego podrá distinguir y reproducir los sonidos que escucha. Cuando comienza a emitir sonidos, sonidos que parecen sílabas de verdad, una respuesta verbal y una sonrisa por parte de uno de sus padres aumentarán las probabilidades de que siga emitiendo esos sonidos y otros más. Una gran cantidad de aprendizaje entrará a las sinapsis al escuchar frases como "¡Muy bien!" o “¡No!” o “¡No hagas eso!”. El habla de los padres es una herramienta importantísima que ayuda a "conectar los cables" del cerebro del bebé.


  • Tiempo. La última herramienta que le recordaré que posee es el tiempo. No hay un sustituto para el tiempo que le brinda a su hijo para ayudarle a establecer buenas conexiones entre todos esos puertos que tiene al nacer. Tendemos a pensar que un solo intento, un "No" o un "Está bien." es suficiente como para que el niño aprenda. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros aprendemos destrezas realmente útiles la primera vez que lo intentamos? Lo mismo ocurre con los niños. El tiempo que su hijo pasa con usted es, quizás, la herramienta más importante que tiene a su disposición en su constante tarea de ayudar a "conectar los cables" del cerebro del bebé para una vida feliz y productiva.


  • La caja de herramientas

    Así como las herramientas se guardan dentro de una caja de herramientas, estas herramientas van juntas. Si fuésemos a rotularlas, probablemente no las llamaríamos "Para conectar el cerebro", aunque podríamos hacerlo. Si quisiéramos ser precisos y concisos, podríamos usar una sola palabra "Amor". Estas herramientas, en conjunto, representan manifestaciones de amor hacia nuestros hijos. Estamos "cableados" para brindarlo y los niños están "cableados" para necesitarlo. "Conectamos los cables" de su cerebro cuando les expresamos nuestro amor por medio de los muchos actos que componen nuestro repertorio conductivo y del apoyo que podemos ofrecerles del ambiente físico. También encendemos el interruptor que los ayudará a convertirse en los seres humanos mejores, más productivos y felices que puedan ser. En el proceso, los padres ganamos tanto como ellos. Realmente es una situación en la que nadie pierde.