El vínculo entre tu bebé y tú
Contrario a lo que mucha gente piensa, los padres no siempre crean un vínculo automático con sus niños justo después del nacimiento. Crear vínculos no es algo que se logra desde la primera vez, sino que es un proceso. La intensa conexión entre los padres y los hijos se desarrolla conforme se conocen el uno al otro de forma gradual y, naturalmente, se enamoran.

Sentido del tacto
Uno de los principales estímulos en el proceso de vinculación emocional es abrazarse. Los expertos dicen que al momento de nacer el tacto es el sentido más desarrollado. Es también el que se desarrolla primero en el útero. Por eso a tu bebé le gusta tanto y responde tan fuerte a los abrazos, toques y caricias en general.

Cada bebé es diferente. Algunos necesitan más abrazos que otros. Aunque pueda ser cansado, cargar a tu pequeño tanto como él quiera, a la larga vale la pena. Tu atención y respuesta en los primeros meses harán que tu bebé sea más seguro, y feliz al finalizar su primer año de vida.

Verte a los ojos
Al nacer, los ojos de un bebé pueden enfocar claramente a una distancia de entre 25 y 40 centímetros. No es coincidencia que ésta sea la distancia exacta entre tu cara y la de tu bebé cuando lo sostienes en tus brazos.

La investigación ha demostrado que los niños prefieren observar una cara humana que cualquier otra cosa, especialmente cuando pueden hacer contacto visual. Con el tiempo, tus miradas amorosas se recompensarán con un momento mágico: la primer sonrisa de tu pequeño. Si tu bebé rompe el contacto visual, sólo significa que ha tenido suficiente y necesita un descanso.

Lecha materna vs. la botella
Aunque dar pecho no es un requisito para establecer un buen vínculo, los bebés crecen con el contacto que esto garantiza. Alimentar con botella también puede ayudar. Sostén a tu bebé cerca mientras lo alimentas.
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education