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Idioma y aprendizaje

Cómo Sobrevivir al Primer Día del Jardín de Niños: 10 Cosas Que Debes Saber

El jardín de niños o Kínder es algo serio. Y puede ser también algo aterrador, alucinante y que cambie totalmente la vida de un momento a otro. Te presentamos aquí 10 cosas que debes saber sobre cómo empezar el kínder, de parte de una mamá que ya ha estado ahí.

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Mi hijo más grande, el más tímido, era un témpano de hielo en su primer día en el Kinder Se aferró a mi pierna por un largo minuto, antes de adentrarse a la mesa de juguetes que le habían preparado. Estaba muy emocionado por la escuela, que casi ni adiós me dijo. (Lloré todo el pasillo.) El más pequeño de todos, y el miembro más escandaloso de nuestra familia, tuvo una reacción de lo más opuesta. Sus labios temblaban. Me abrazó fuertemente. Sus ojos llorosos me miraban fijamente al tiempo que le lanzaba besos por el aire para salirme de la habitación. (Lloré en el pasillo.) Básicamente ambos niños sobrevivieron a su primer día y hoy, adoran la escuela. Yo también sobreviví, y aprendí algunas cosas a lo largo del camino. Esto es lo que funcionó para mí.

  1. Olvídate del precioso conjunto de ropa para el primer día de escuela. A regañadientes tuve que dejar a un lado mis sueños por ese elegante conjunto de camisa abotonada y permití que mis chicos usaran esa playera que ni siquiera era la más nueva y tenía una caricatura. Ellos se sentían muy bien y yo también. Sucede que dichos atuendos fueron el motivo perfecto para dar pie a una conversación. Así fue cómo sucedió: Niño uno en playera de Hot Wheels. Niño dos en playera de Hot Wheels. Ambos niños a ojos cerrados: ¿Te gustan los autos? ¡Juguemos juntos en el recreo! (Guarda tus peticiones de ropa para el día de la foto escolar.)

  2. El lunch es fundamental. Estaba más que lista para saludar a mi pequeño después de un largo día de escuela con una gran sonrisa y un largo abrazo. Mi hijo de 5 años tenía otros planes. Él estaba cansado. Tenía hambre. Tenía lo siguiente: Hambre-sueño. Fue mucho más sencillo aprender sobre las peripecias y travesuras del recreo, lo que sucedió durante la reunión de la mañana y lo que le tocó hacer en clase, una vez que tuvo la barriga llena.

  3. Busca posibles compañeros de juego. Me puse en modo misión durante mis primeras visitas a dejar y recoger a mi hijo. Estaba decidida a encontrar a una mamá amiga que 1) se viera normal, quién 2) tuviera dos hijos de las mismas edades de mis hijos, y 3) viviera cerca. ¡Boom! Durante la primera semana había DOS mamás afines con hijos de dos años y quienes tenían mis mismas caderas. Platiqué un poco con estas mujeres y una vez que me di cuenta de que eran muy lindas y que también vivían cerca de mi casa, el trato fue hecho y se pactaron las invitaciones para jugar. El establecer conexiones con las familias cercanas con hijos de las mismas edades que los míos fue un gran acierto, ya que todos estábamos experimentando la novedad de las invitaciones para jugar. No tienen que ser los mejores amigos de la vida, pero el conocer a alguien más hace toda la diferencia para comenzar un año escolar positivo.

  4. Crea una conexión con la maestra. A la primera oportunidad que tuve, me presenté junto con mi hijo ante la maestra. También me ofrecí en ayudarle con lo que pudiera. Trabajé desde casa por un tiempo y sabía que podía ayudar en cualquier cosa durante las clases si ella me necesitaba. Yo sé que el jardín de niños está lleno de oportunidades para que nosotros como padres nos involucremos más que cualquier otro año escolar. Elije las actividades con cautela, toma en cuenta que la intensidad disminuye a medida que avanzan los años.

  5. Sé una compradora experta en material escolar. El comprar materiales escolares puede ser muy, pero muy divertido. ¡Crayones! ¡Marcadores! ¡Estuches! Pero no te emociones antes de entrar a clases. Es muy probable que la maestra tenga especificaciones claras sobre los materiales que necesitará. Espera a recibir la lista de útiles. Vendrá. Pero hay algunas cosas que debes comprar previo a que dicha lista llegue a inicio del año. Para ser más precisos, una mochila adecuada para el tamaño de tu hijo; una botella de agua anti derrames y una lonchera fácil de limpiar. Para finalizar, etiquetas con nombres que deberás pegar en todos los artículos que lleven a la escuela. Todo debe etiquetarse. Todo lo que mi hijo tiene acaba en el apartado de "cosas perdidas" en algún momento.

  6. Puedes ser el "presentador de amigos" de tu hijo. Mi esposo entró a la clase del jardín de niños como si fuera un evento de redes sociales empresariales. Tan pronto nuestro hijo tomó asiento, mi esposo miró al niño que estaba a lado y se lo presentó a mi hijo. ¡Hola! Soy Nathan, él es Theo. ¿Cómo te llamas? Esta técnica ayudó siempre a que los niños comenzaran a hablar. Yo en cambio, usé cualquier cosa a mi favor: Si veía un dinosaurio en la playera del niño, decía: ¡Mira! A este amigo también le gustan los dinosaurios. ¡Los T-Rex son lo mejor!

  7. Toma la tan ansiada foto. Te arrepentirás de no tomar esa foto de su primer día de escuela, así que ¡hazlo! (Además, si comienzas ahora, será una tradición anual.) Pero no te esperes a llegar a la escuela. (Te lo aseguro.) Los nervios estarán a tope y para ese entonces es muy poco probable que se esboce una sonrisa en los labios de tu pequeño. En lugar de eso, toma la foto en casa. (Yo tomo las nuestras al pie de las escaleras.) Y si tu hijo no quiere sostener tu letrero digno de Pinterest que indica que es su primer día de escuela, no lo presiones. Recuerda que se trata del niño, ¿ok?

  8. Encuentra el baño, sin esperar más.  No menosprecies la importancia de esta acción. El no utilizar el baño durante los días de escuela es un problema auténtico y real que puede causar estreñimiento y accidentes. (Tuvimos algunas experiencias cercanas en casa). Ayuda a evitar esto llevando a tu pequeño al baño de niñas o de niños el día UNO y dándole permiso de usar el baño durante los horarios asignados. También, me aseguré de que los niños pudieran pedir permiso si era necesario para hacerlo fuera del horario.

  9. Es momento de recordar. Aunque es muy importante contagiar optimismo a tu pequeño, deja un poco de espacio para los nervios y la duda. ¡El motivar y alentar a tu pequeño de una manera extra súper mega increíble está bien! El decir todo el tiempo: ¡te va a encantar tanto! puede que no le permita a tu hijo compartir sus sentimientos de ansiedad y preocupación. A mis hijos les platiqué un poco de mis nervios y mis recuerdos acerca de mi primer día de escuela. A los niños les encantó escuchar sobre mi infancia y creo que también les ayudó mucho para abrirse conmigo.

  10. ¡Es hora de escribir!  ¡Es un día muy emotivo! ¡Tu bebé está creciendo! Canaliza toda la nostalgia y la emoción de tu orgullo por este gran paso y escribe tus sentimientos en una carta para tu hijo. Yo lo hago cada inicio de clases. Aunque sé que mis bebés ahora no leerán las cartas que les he escrito durante años, me hace muy feliz capturar mis sentimientos en un día tan especial. Antes de que te lo esperes, ese pequeñito que te llena hoy de orgullo en el kínder, con sus ojos alegres, su pequeña mochila... se estará graduando. ¡Disfrútalo al máximo mami!