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Cómo evitar errores médicos: lo que pueden hacer los padres
Desafortunadamente, tanto en la medicina como en cualquier esfuerzo humano, ocasionalmente suceden errores. Los errores tienden a suceder cuando los profesionales de la salud y los familiares del paciente están muy ocupados, tienen prisa o están distraídos, y la información importante no se comunica claramente. Los errores médicos pueden deberse a equivocaciones en diagnósticos, operaciones, tipos de medicamentos administrados o sus dosis, etc. Y pueden presentarse en hospitales, clínicas, consultorios médicos, farmacias, y también en casa. Por fortuna, la mayoría de los errores médicos sólo conllevan complicaciones menores, pero siempre suponen una tragedia cuando causan enfermedades, heridas o el fallecimiento de un niño. Tanto los profesionales de la salud como los padres deben hacer todo lo posible para evitar que sucedan.

El sistema médico toma muchas precauciones para evitar errores. Todos los profesionales de la salud se entregan a una capacitación minuciosa, se gradúan y siguen dedicándose al estudio. Las decisiones médicas cruciales con frecuencia son verificadas dos veces por otros profesionales del equipo sanitario. Cuando ocurren errores, el equipo sanitario los examina para evitar que se presenten errores parecidos en el futuro.

También hay algunas cosas que los padres pueden hacer para ayudar en la comunicación con el personal sanitario y evitar errores médicos:

1. Es aconsejable contratar un servicio de asistencia médica para el niño, —un médico particular, una enfermera médica o un ayudante de medicina que visite al niño con regularidad y cuando esté enfermo. Tener un servicio de asistencia médica te asegura que el personal llega a conoceros a ti y a tu hijo y que la coordinación de la asistencia médica sea más eficaz. Elige un servicio con el que haya una buena comunicación.

2. Participa de la atención médica de tu hijo . Pregunta cuando tengas dudas y asegúrate de estar bien informada sobre el estado del niño y sobre las opciones de tratamiento. Manifiesta claramente al pediatra que quieres participar a la hora de tomar decisiones relacionadas con la salud del niño.

3. Mantén al médico informado en todo momento:
  • Dile al médico qué medicamentos toma el niño. Entre ellos se incluyen los medicamentos prescritos, los que pueden comprarse sin receta, las vitaminas, las hierbas y los medicamentos alternativos. Pregúntale al médico si son aconsejables o no.


  • Informa al médico sobre las alergias del niño y sobre sus reacciones a los medicamentos.


  • 4. Cuando tengas alguna duda, pregunta hasta asegurarte de que lo has entendido todo :
    Cuando el médico te dé una receta para el niño, dile que te explique :
  • el nombre del medicamento

  • para qué sirve

  • cómo se administra (p. ej. por vía oral, en el ojo, en el oído, etc.)

  • cuál es la dosis indicada (p. ej. una cucharadita) y cuál es la mejor forma de medirlo

  • con qué frecuencia se le debe dar (p. ej. dos veces al día, tres veces al día con las comidas, cuando el niño presente síntomas)

  • durante cuántos días tienes que darle el medicamento

  • si es seguro darle el medicamento junto con otros que tome el niño

  • si hay comidas o actividades que el niño debe evitar mientras toma el medicamento

  • qué reacciones podría tener al medicamento y cuándo debes llamar.

  • Si se somete al niño a pruebas o a tratamiento médico, pregunta por qué se le hacen y si existen otras alternativas. Pregunta cuándo estarán disponibles los resultados. Si no tienes noticias del médico, llama para preguntar por los resultados de las pruebas.

  • Pídele al médico que te informe sobre otras fuentes de consulta: material escrito, páginas web, otros profesionales de la salud u otros padres, que puedan ayudarte a entender la enfermedad del niño.


  • 5. Si el niño está ingresado en el hospital :
  • Entérate de quién es el responsable de los cuidados del niño y habla con el médico todos los días sobre la evolución de su estado. Asegúrate de que en la historia clínica se expongan claramente las alergias y el tipo de sangre del niño.


  • Si se va a someter al niño a una cirugía, dile al cirujano que te explique con claridad lo que hará. Resulta muy útil ver un dibujo o un diagrama de la operación. Asegúrate de que la operación se lleve a cabo en la zona correcta.


  • Cuando el niño esté de nuevo en casa, pídele al médico que te explique con claridad el plan de cuidados que se debe seguir: dieta, medicamentos, equipos, ejercicios, el momento en que puede volver a sus actividades normales, citas médicas de seguimiento, posibles problemas que hay que tener en cuenta y cuándo llamar al médico.


  • Recuerda que compartir información con los profesionales del servicio sanitario, hacerles preguntas e insistir en formar parte activa del equipo de atención médica del niño, ayuda a obtener mejores resultados.
Karen Sokal-Gutierrez M.D., M.P.H. Pediatrician