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Masajes para bebés
Los bebés llegan a conocer el mundo exterior a través de los sentidos y su principal órgano sensorial es su piel. Desde el nacimiento, el bebé percibe las primeras sensaciones a través de la piel: las contracciones del útero que lo ayudan a salir del vientre materno, el aire frío en su piel, las primeras caricias o palmadas para ayudarlo a respirar su primera bocanada de aire y la búsqueda del pecho de su madre para ponerse a mamar.

Así como las crías de animales necesitan que sus madres las laman y las toquen para crecer sanas, los bebés también necesitan sentir el contacto de sus padres. Por ello, las madres y padres sienten la necesidad de tocar a sus bebés, acariciar su piel, jugar con sus deditos, besarlos en la frente, hacerles pedorretas en la barriga y abrazarlos.

Los masajes para bebés, un simple complemento de lo que haría cualquier madre o padre de forma natural, siguen varias técnicas específicas para tocar y acariciar un bebé. Durante siglos, los masajes para bebés han sido una práctica tradicional en algunas culturas de Asia, África y América Latina, y recientemente se han extendido y popularizado en todo el mundo.

Beneficios de los masajes para bebés
A lo largo de las últimas dos décadas, varias investigaciones han demostrado que los masajes para bebés resultan muy beneficiosos tanto para los bebés como para sus madres y padres. Los expertos afirman que el contacto físico ayuda a fortalecer el desarrollo físico y emocional del bebé, pero además, sirve para crear unos lazos afectivos estrechos entre el bebé y sus padres, y mejora la confianza y el bienestar de los padres.

Muchos estudios han llegado a la conclusión de que los masajes para bebés son particularmente beneficiosos para bebés con problemas físicos o de desarrollo. Los bebés prematuros hospitalizados que reciben sesiones regulares de masajes se muestran más despiertos y activos, y presentan mejoras en la circulación, la respiración, el crecimiento y el desarrollo. Indistintamente de si los masajes los realiza un profesional entrenado, el padre o la madre, los beneficios para los bebés son similares. Asimismo, un estudio llevado a cabo en madres con depresión posparto concluyó que la práctica regular de masajes para bebés mejora la capacidad de las madres de jugar con sus bebés y de consolarlos, mientras que los bebés lloran menos, se vuelven más receptivos y desarrollaban unos patrones de sueño mejores.

Los defensores de los masajes para bebés creen que pueden ser beneficiosos para todos los bebés, madres y padres. Sin embargo, la mayoría de madres y padres afirman haber experimentado ciertas dificultades para conseguir "coordinarse" con su bebé recién nacido. Cuando tu bebé esté despierto, empezarás a observar momentos de tranquilidad y momentos en los que se muestra quisquilloso. Así, aprenderás cuándo y cómo dedicarle atención y estimularlo, y cuándo y cómo tranquilizarlo cuando está nervioso. Con el tiempo, aprenderás a darle las tomas, a tocarlo, a hablarle, a cantarle y a usar tus expresiones faciales para invitarlo interactuar: interpreta los gestos de tu bebé, respóndele, interpreta su respuesta y vuelve a responderle una y otra vez. Darle masajes de forma regular puede ayudarte a aprender cómo responde tu bebé a tu contacto, además de enseñarle a experimentar sensaciones y a reaccionar de un modo relajado. Tus masajes suaves, tu sonrisa y tu voz reconfortante le enseñarán a confiar en ti, a relajarse y a sentirse a gusto con su cuerpo.

Los masajes para bebés son una forma particularmente buena de que un padre conecte con su bebé y con su propio lado más cuidadoso. Muchos padres lamentan que las madres y los bebés estén unidos mediante unos lazos físicos únicos, desarrollados durante el embarazo y la lactancia, que un padre jamás podría conseguir. Sin embargo, los masajes para bebés les proporcionan una oportunidad excelente para desarrollar una conexión íntima y crear unos buenos lazos paterno-filiales.

Técnicas de masaje para bebés
Existen muchas técnicas de masaje para bebés distintas. Lo habitual es que estimulen ligeramente la piel del bebé, así como los músculos y órganos que hay debajo.

Pregunta a tu pediatra si a tu bebé le pueden ir bien los masajes. En general, puedes empezar a darle masajes siempre que su estado de salud sea estable, intentando evitar las zonas sensibles como el cordón umbilical antes de su desprendimiento.

Puedes masajearlo de día o al atardecer cuando esté despierto y tranquilo. Podrías hacerlo después de una toma, antes o después de la siesta, después de bañarlo o antes de acostarlo por la noche. El objetivo es darle un masaje por todo el cuerpo, pero por partes. En general, el masaje se empieza por los pies del bebé y se avanza hacia la cabeza, que puede ser la parte más sensible.

Muchos padres descubren que sus recién nacidos se muestran algo reacios a tener la piel al desnudo y a que les toquen y les manipulen el cuerpo, de modo que solo toleran sesiones de masajes cortas y suaves. Sin embargo, durante los primeros seis meses, la mayoría de bebés ya se sienten más cómodos con los masajes y pueden disfrutar de sesiones más largas. Los bebés mayores suelen retorcerse e intentan escapar gateando, pero aun así es posible encontrar momentos tranquilos en los que puedan disfrutar de los masajes.

Pasos para dar un masaje a un bebé:

1) Empieza por los pies del bebé. Con el pulgar y el dedo índice, presiona la planta del pie desde los dedos hasta el talón, y el empeine del pie desde los dedos hasta el tobillo.

2) A continuación, sujeta con una mano la pierna del bebé por el tobillo y con la otra mano realiza movimientos suaves y circulares desde el tobillo hasta la cadera. Ve alternando la mano con la que sujetas el tobillo y la que usas para masajear la pierna.

3) Luego, céntrate en las manos del bebé. Abre su mano con tu pulgar y, con suavidad, apriétale la palma y la parte superior de la mano. Con cuidado, haz girar cada uno de sus deditos con tu pulgar y tu índice.

4) Con una mano, sujeta la muñeca del bebé y, con la otra, presiónale el brazo desde la muñeca hasta el hombro. Luego, dale un masaje alrededor de cada hombro con movimientos suaves, pequeños y circulares.

5) Presiona muy delicadamente la barriga del bebé con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj, por debajo de la caja torácica. Evita el ombligo del bebé si todavía tiene el cordón umbilical.

6) A continuación, coloca ambas manos sobre la parte central del pecho del bebé. Presiona suavemente hacia los laterales, baja las manos y luego vuelve a subirlas hasta el centro del pecho del bebé.

7) Coge la cabeza del bebé entre tus manos. Con ambos pulgares, masajéale delicadamente la cabeza con movimientos circulares alrededor de las orejas y la coronilla. Evita las partes más blandas.

8) Coloca el bebé boca abajo. Empieza colocando ambas manos juntas sobre la espalda del bebé. Presiónale suavemente la espalda desde los hombros hasta las nalgas y vuelve a subir hasta los hombros.

Si quieres más información o te interesa hacer una clase sobre masajes para bebés, pídele a tu pediatra, matrona u hospital pediátrico que te deriven a un experto acreditado en masajes para bebés.
Karen Sokal-Gutierrez M.D., M.P.H. Pediatrician