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Descubrimientos
Durante el primer año, a medida que las habilidades y el aprendizaje avanzan, tu hijo hace cada vez más cosas sin ayuda y disfruta más del tiempo sin compañía, lo que le ayuda a reforzar sus nuevas habilidades. Tu pequeño espía también observará con detenimiento lo que haces y el mundo que os rodea para registrarlo todo en su cabecita. A fin de cuentas, los bebés no nacen sabiendo cómo funcionan los seres humanos y tienen que averiguarlo todo.
Tener a tu hijo cerca mientras llevas a cabo tus actividades cotidianas es una buena manera de mostrarle todas las cosas que sueles hacer, como cocinar, charlar con los vecinos, hacer recados, conducir, cepillarte los dientes, leer, envolver regalos, hacer la colada, etc.
Con el tiempo, los bebés empiezan a poner en práctica algunas de las cosas que han visto hacer a sus padres; imitarlos les hace sentirse "mayores". Además, también empiezan a demostrar una mayor habilidad para imitar. Hasta ahora, tu hijo disfrutaba imitando tus expresiones faciales, como tu sonrisa, que desencadenaba una sonrisa en su rostro. Luego, empezó a balbucear para intentar imitar los patrones del lenguaje. Sobre los seis meses de edad, comenzó a imitar tus movimientos. Finalmente, a medida que transcurra el primer año, tu hijo te copiará cada vez más, lo que indicará que su imaginación se halla en ciernes. Por ejemplo, si le das un teléfono, verás que tu pequeño detective, que ya habrá observado cómo usas el teléfono, sabrá qué hacer sin que tengas que indicárselo.
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education