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Juegos boca abajo
Los bebés se pasan la mayor parte del tiempo tendidos boca arriba. Entre las siestas del día y el sueño de la noche, están en esa posición durante muchas horas. Esto en parte se debe a la campaña "Dormir boca arriba" de principios de la década de 1990, a partir de las declaraciones publicadas por la Academia Americana de Pediatría. En ella se pedía a los padres que acostaran a los bebés boca arriba para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante.

Por suerte la campaña tuvo un gran éxito y en consecuencia actualmente no se deja mucho tiempo a los bebés boca abajo. Una consecuencia natural de estar mucho tiempo boca arriba es que el niño tarda más que los bebés de otras generaciones en ganar control sobre la cabeza y en poder dar la vuelta.

Esto no debe ser motivo de alarma para los padres pues los bebés finalmente desarrollan la fuerza necesaria para levantar el cuerpo apoyándose en los brazos y para dar la vuelta.

De todas formas, es muy importante que los bebés disfruten de vez en cuando de estar boca abajo.

¿En qué le ayuda al niño estar boca abajo? Esta posición contribuye a que el bebé desarrolle fuerza en la parte superior del cuerpo y controle la cabeza y a que fortalezca los músculos de los brazos y el cuello. Todo esto es necesario en las siguientes etapas del desarrollo físico: darse la vuelta, levantar el cuerpo con los brazos y, finalmente, gatear. También resulta beneficiado el desarrollo sensorial pues permite al niño ver el mundo desde una perspectiva completamente nueva.

Muchos padres se han dado cuenta de que un buen momento para que el niño empiece a jugar boca abajo es después de cambiarle el pañal o después del baño. Cuando decidas poner al bebé boca abajo de forma rutinaria, asegúrate de hacerlo cuando haya pasado suficiente tiempo después de la comida. Además, debes escoger un momento del día en que el niño esté atento, alegre y con ganas de jugar.

Si estás iniciando la etapa en que el bebé empieza a jugar boca abajo , comienza por ponerlo en esa posición durante unos minutos para que se acostumbre. Algunos padres empiezan a poner al bebé boca abajo durante aproximadamente un minuto cuando éste tiene uno o dos meses y ya puede sostener la cabeza en alto durante unos instantes. Otros esperan a que el bebé tenga tres o cuatro meses, cuando los músculos del cuello, los hombros y el torso son más fuertes. A medida que mejora el control del cuello y la parte superior del cuerpo, puedes ir aumentando gradualmente el tiempo que pasa el bebé boca abajo.

Algunos bebés se sienten incómodos en esta posición; asegúrate de que el tuyo esté lo más cómodo posible. A veces resulta conveniente apoyar al bebé; así podrá tener una mejor vista de lo que lo rodea. Intenta poner una manta enrollada debajo del pecho del bebé y ve aumentando el diámetro del rollo a medida que el niño crece y se hace más fuerte. Además de servir de apoyo para el bebé, la manta le permite tener las manos libres para coger sus juguetes.

Se pueden hacer muchas cosas para que el niño disfrute de estar boca abajo. Intenta ponerte a su nivel para que os podáis ver las caras. Mientras estás en esta posición, cántale, sonríele o háblale para llamar su atención. Poner sonajeros o juguetes fáciles de coger a su alcance también estimula el deseo del bebé de estar boca abajo y permite alargar los periodos en que está en esta posición. Podrás ver la cara de orgullo, satisfacción y confianza en sí mismo del niño cuando estira la mano y logra coger un objeto. Y, ahora que hablamos de caras, ¿alguna vez has intentado poner un juguete con espejos frente al niño? A los niños les encanta mirarse a sí mismos, de modo que un espejo es un incentivo más para que permanezcan boca abajo.

A continuación hay unas cuantas ideas más para ampliar el tiempo de estar boca abajo :

  • Tiéndete boca arriba y ponte al bebé boca abajo sobre el estómago y, cara a cara, cántale, háblale o hazle muecas.


  • Pon un juguete frente al bebé, a la altura de sus ojos, y, poco a poco, muévelo hacia arriba. El bebé levantará la cabeza y esto le ayudará a fortalecer los músculos del cuello.


  • Finalmente, mueve el juguete lateralmente para que el bebé mueva la cabeza hacia los lados.


  • Frota suavemente la espalda del niño con movimientos circulares entre los omoplatos y hacia arriba y abajo para estimular los músculos que actúan para mantener la cabeza erguida y para levantarse apoyándose en los brazos.


  • Cuando decidas empezar a poner al bebé boca abajo, haz que resulte relajante y placentero tanto para el niño como para ti. Cuando el bebé empiece a inquietarse, cámbialo de posición y proponle otra actividad. Recuerda que el niño tiene que pasárselo bien cuando está boca abajo.
Dr. Bettye M. Caldwell Ph.D. Professor of Pediatrics in Child Development and Education