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Desarrollo en la primera infancia

Por qué está muy bien tener un hijo terco

Como padre, es posible que te saque de quicio, pero la determinación de tu hijo puede ser algo bueno a largo plazo.

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Tenemos buenas noticias para los padres cuyos hijos pequeños muestran una tenacidad de hierro: un estudio ha demostrado que la testarudez puede ser un indicador de éxito en la vida adulta. Es debido a que la testarudez está relacionada con la perseverancia, que puede tener un efecto positivo en cualquier objetivo de vida que tu hijo se proponga en el futuro. Aquí tienes más información:

Forma parte de la persistencia. «La gente necesita la testarudez; necesita seguir un plan a rajatabla aunque le resulte difícil», dice Karen Lock Klop, educadora, madre de dos hijos y presentadora del podcast sobre crianza moderna We Turned Out Okay («Salimos bien»). Ya sea para sacar buena nota en un examen o para luchar por un ascenso, la persistencia ayudará a tu hijo a conseguir lo que se proponga. «La testarudez puede llevar a la determinación, la ambición y la fortaleza para llegar hasta la línea de meta; unas cualidades necesarias para el éxito», añade la Dra. Fran Walfish, psicoterapeuta familiar y de pareja, y autora de The Self-Aware Parent («La paternidad consciente»).

Muéstrale tu apoyo. De hecho, Karen Lock Klop propone que fomentes la naturaleza testaruda de tu hijo y cita un ejemplo del libro de Angela Duckworth Grit: El poder de la pasión y la perseverancia como un motivo para hacerlo. «En su libro, nos habla sobre los chicos que van por primera vez a entrenar a la Academia Militar de los Estados Unidos de West Point; la mitad de ellos no consigue superar las pruebas, pero otros simplemente no se rinden. El libro trata sobre cómo podemos fomentar ese tipo de determinación», explica Karen Lock Klop.

¿Cómo te puede ayudar todo esto cuando tu hijo de cuatro años pretende ir a la escuela en pijama? Karen Lock Klop sugiere que a veces puedes dejar que tu hijo gane. Si no es peligroso que vaya en pijama a la escuela, plantéate la posibilidad de permitírselo. ¿No te ves haciendo algo así? Entonces, ofrécele otras opciones. Puedes permitirle que elija entre dos conjuntos que te parezcan razonables.

Pon límites claros. Con un hijo terco, es muy importante mantenerse firme. «Hay que darle la oportunidad de experimentar el éxito y el fracaso», dice la Dra. Walfish. «Si siempre le dejas ganar, conseguirás que a largo plazo se sienta decepcionado y alimentarás su sensación de que tiene más derechos que los demás». Así que ármate de paciencia y no des tu brazo a torcer. Si le dices que os iréis del parque en caso de que siga tirando arena, prepárate para llevar a cabo tu advertencia.

Mantén la calma. Tu forma de reaccionar ante un enfrentamiento puede marcar la diferencia. «Tienes que intentar mantenerte en lo que yo llamo "la zona gris"; ni negra, ni blanca, pero con una actitud y un tono relajados», dice la Dra. Walfish. Si puedes mantener la calma (a pesar de tu enfado), mostrarás que tu hijo no puede manipularte con su actitud, te convertirás en un modelo de cómo hay que ocuparse de los conflictos, y le ayudarás a tranquilizarse y a suavizar su postura.

Identifica sus sentimientos. «La empatía es clave para respaldar a un niño terco para que se sienta reconocido y comprendido», dice la Dra. Walfish. «Eso significa decirle con un tono comprensivo: "Hijo, siempre te enfadas así cuando toca dejar de jugar. Sé que es difícil parar cuando quieres más"». Verbalizar sus sentimientos le ayudará a comprenderlos y también le servirá para desarrollar la capacidad de sobrellevar las contrariedades y de adaptarse a ellas en el futuro.