Fisher-Price es más que un fabricante de juguetes. Los más de 75 años dedicados al desarrollo productos para bebés nos han hecho mejorar día a día para elaborar juguetes de gran calidad, resistentes, innovadores y seguros. Pero sobre todo, hemos aprendido a diseñar los juguetes más adecuados para cada etapa del crecimiento del bebé.

Juguetes que ayudan y recompensan al niño contribuyendo al desarrollo de sus habilidades a través del juego. Juguetes con sonidos, para estimular, para hacer reir al bebé. Juguetes que ofrecen los beneficios enriquecedores de la música o que facilitan los primeros descubrimientos. Juguetes que estimulan su desarrollo físico, ayudándole a crecer. Y por supuesto, juguetes diseñados específicamente para que el bebé aprenda.

En Fisher-Price sabemos cómo juegan los niños y de qué forma aprenden mejor... cuando miran y oyen, cuando tocan y prueban. Nuestros juguetes han sido creados para enriquecer la experiencia del juego entre tu hijo y tú. ¡Porque contra más juegue tu hijo, más aprenderá!

Enlaces


Introducción


Nuestra Filosofía


Historia


Cómo fabricamos nuestros juguetes


Play Laboratory, un hito en el mundo del juguete




Creemos en el potencial de los niños y en la importancia de crecer en un entorno que les ayude durantes sus primeros años de vida.

Nuestra misión
Ayudar a las familias de hoy en día poniendo a su disposición una gran variedad de productos que hagan más divertida y enriquecedora la infancia de sus hijos.

Nuestra razón de ser
Fisher-Price te ayuda a dar a tus hijos el mejor comienzo posible en la vida.

Fieles a una idea
El lema de nuestros fundadores sigue teniendo plena vigencia en nuestros días:

"Los juguetes Fisher-Price deben tener valor de juego intrínseco, deben ser ingeniosos, tener una construcción resistente, una buena relación calidad/precio y ofrecer muchas actividades". Herman Fisher, Irving Price, Helen Schelle, 1930.

Estos 5 puntos han sido la base de nuestro desarrollo durante más de 70 años y seguirán siéndolo durante muchísimos más.




75 años fabricando ilusión

Ésta es la historia de un sueño: fabricar juguetes que ayuden al niño en su desarrollo mientras se divierte, cultiva su imaginación y mantiene viva su ilusión. Un sueño que hoy se sigue cumpliendo día a día.

Cuando los creadores de Fisher-Price se pusieron manos a la obra, hace más de 70 años, su motivación no era fabricar productos baratos o en gran cantidad, sino crear buenos juguetes, pensando en sus propios hijos y en los hijos de sus amigos. Ahí reside el secreto de su éxito.

La pasión por los juguetes

La primera fábrica de Fisher-Price se fundó el 1 de octubre de 1930 con el principio básico de que cualquier juguete fabricado en ella resultara no sólo divertido, sino que además llevara intrínseco el valor del juego, es decir, que ayudara al niño en su desarrollo. Conscientes de que el juego es el trabajo más serio que existe para el niño, porque jugando despliega sus capacidades físicas, intelectuales y emocionales y averigua todo lo que es capaz de hacer, los especialistas de Fisher-Price han seguido fieles a esta filosofía: crear juguetes que despierten en el niño nuevas sensaciones y le impulsen a probar nuevos retos, incorporando los últimos avances tecnológicos, tendencias y estudios educativos. Y, sobre todo, teniendo en cuenta que, en la creación de cada juguete, los niños son los protagonistas.
Este concepto fue uno de los secretos del éxito de Fisher-Price. Herman Fisher se adelanta a su época convencido de que la mejor forma de asegurar el éxito de un juguete es algo tan sencillo como que éste sea probado por los propios niños. Quería que ellos fuesen sus jueces. Por ello, durante muchos años los juguetes fueron testados por sus propios hijos así como por los hijos de trabajadores de la compañía.

Ellos hicieron historia

En 1929 el maestro juguetero Herman Fisher (centro de la imagen) y sus colaboradores Helen Schelle e Irving Price imaginaron un mundo en el que los juguetes cobraban importancia en el desarrollo y educación del niño.
Fue un concepto insólito e innovador en la época. Desde entonces, todos los juguetes Fisher-Price, además de divertir, deben llevar intrínseco el valor de juego que ayude a los niños en su desarrollo.




Cada juguete Fisher-Price llega al público con una promesa: se trata de un juguete pensado a conciencia, bien fabricado y que vale el dinero que se ha pagado por él. Un juguete Fisher-Price tiene siempre las siguientes características: es seguro y duradero, interesa a los niños, resulta divertido, estimula la creatividad y la imaginación, motiva la curiosidad, es una buena herramienta para aprender, plantea un desafío, invita a usarlo repetidamente, interactúa con el niño y está dirigido a mejorar su desarrollo y a cubrir sus necesidades.

Un intenso proceso creativo

Desde que el juguete surge como idea hasta que se pone a la venta, pasa por un proceso creativo que dura unos 18 meses. En el mismo están implicados el departamento de Marketing, el de Investigación y el de Diseño, éste con más de 100 profesionales.
Una vez definidos los objetivos del producto, un equipo de diseñadores crea distintos bocetos, primero sobre papel o en el ordenador y después en una maqueta o prototipo, para tener una primera imagen del aspecto del juguete y de cuáles serían sus funciones.
Desde entonces hasta que aparece en las tiendas puede transcurrir un año o un año y medio, ya que durante todo este tiempo el juguete prototipo será testado por los niños del Play Lab de Fisher-Price, asi como por madres voluntarias que juegan en casa con sus hijos, y posteriormente es reajustado y mejorado en función de sus opiniones.

La inspiración de los niños

La función del Play Lab es también crucial a la hora de idear nuevos juguetes. La mayoría de las ideas surgen al observar cómo juegan los niños. Después se organizan sesiones de “brainstorming” (lluvia de ideas), en las que los maestros, diseñadores e ingenieros de Fisher-Price exponen sus propuestas, y a las que también se invita a participar a profesionales de otras áreas para que aporten otras perspectivas.

La calidad Fisher-Price

El objetivo es dotar de un valor pedagógico y lúdico al juguete. Debe enseñar y divertir, por eso los niños lo prueban y dicen si realmente "funciona". Después, los diseñadores e ingenieros dedicados a la fabricación de cada juguete siguen ocupándose de innovar e introducir mejoras en el producto.
Y es que la creatividad está presente en todos los juguetes Fisher-Price, pero también la calidad. Se trabaja con plásticos y fibras de la mejor calidad y todos los juguetes pasan innumerables controles de seguridad para que cumplan todas las normas de seguridad que establecen los distintos países del mundo. Se cuida especialmente la seguridad de los juguetes destinados a los menores de 18 meses. De este modo, los juguetes Fisher-Price ofrecen diversión y motivación para aprender sin peligro a los niños de todo el planeta.

Así es un buen juguete
• Debe ser seguro y duradero.
• Tiene que interesar a los niños y resultarles divertido.
• Tiene que ser manejable por el niño y permitirle interactuar, no ser pasivo.
• Debe ser adecuado a las habilidades que el niño está desarrollando en cada edad, para que le atraiga usarlo.
• Tiene que despertar su curiosidad y estimular su creatividad y su imaginación.
• Debe invitar a ser usado repetidamente, sin aburrir.




El Play Laboratory de Fisher-Price es un espacio dedicado a la investigación e innovación de juguetes con los niños como protagonistas. En este centro, que dirige Kathleen Alfano con la ayuda de Carol Nagode y Deborah Weber, reina una atmósfera de alegría y los niños juegan de forma espontánea y natural.

El primer laboratorio de juguetes del mundo

Desde el primer momento, Herman Fisher tuvo claro que quienes mejor podían juzgar el acierto de un juguete eran los propios niños. Durante muchos años reunió a sus hijos, a los de sus empleados y a los del vecindario para probar los prototipos. La ayuda de los pequeños colaboradores se hizo cada vez más indispensable para desarrollar nuevos juguetes. Por ello, en 1961 Fisher-Price abrió el primer laboratorio de juego del mundo.

El Play Laboratory es un centro de investigación propio en el que diseñadores, ingenieros y maestros pueden observar de cerca la reacción de los niños ante las nuevas ideas de juguetes. En él participan niños de distintas edades, desde recién nacidos hasta niños de 6 años.

Observar cómo juegan, solos o con otros niños, permite aprender cómo piensan, lo que les gusta y lo que no, y qué es importante para ellos.

Mejorar la seguridad es uno de los objetivos del Play Laboratory

Saber desde qué altura dejará caer el niño el juguete al suelo, qué presión ejercerán sus dientes si se lo lleva a la boca, qué partes son las que estirará con mayor frecuencia o qué peso tendrá que soportar el juguete si el niño se sube encima, son datos importantísimos que permiten hacer productos cada vez mejores y más duraderos.

Los padres también juegan un papel importante en el proceso de desarrollo de los nuevos juguetes Fisher-Price. Su experiencia y sus opiniones son realmente valiosas para nosotros.

Cómo es un día en el Play Laboratory

Hoy se va a desarrollar una sesión de juego en el laboratorio. Han llegado al centro dos madres con sus bebés: Lily con Paul, de 7 meses, y Sara con Bob, de 8 meses. No es la primera vez que vienen al Play Laboratory. "Estas sesiones son divertidas para Bob y para mí", nos cuenta Sara, mientras Bob se entretiene con uno de los juguetes e investiga qué ocurre cuando aprieta un botón.

En el Play Laboratory la participación de los padres es fundamental. Al acabar las sesiones de juego, se les pide que se lleven el juguete a casa para que acaben de evaluarlo.
Hoy es viernes. Es el día en que se realizan las sesiones con niños menores de un año. Participan un máximo de tres niños, y a menudo estas sesiones son individuales. Las dirige un maestro, pero los padres siempre están presentes. "Asistir al laboratorio de Fisher-Price es totalmente gratuito. Cualquiera que desee apuntar a un niño, sólo tiene que llamar a un número de teléfono, con lo que entra en una lista de espera. Lo malo es que se puede llegar a esperar hasta dos años. La selección se hace en función de la edad del niño".

"Nuestro trabajo es verles jugar"

Los niños en edad preescolar (niños y niñas) vienen dos veces por semana durante ocho semanas. "Los maestros juegan con ellos, también nosotros, pero cuando de verdad aprendemos es cuando juegan con los juguetes libremente, mientras les observamos tras un cristal", nos cuentan los diseñadores de Fisher-Price. "Observando las distintas maneras que tienen los niños de utilizar el mismo juguete, aprendemos a innovar, modificar y mejorar los juguetes ya diseñados. También encontramos ideas para crear otros juguetes completamente innovadores, en función de cómo les vemos jugar en cada etapa de su vida". Los propios diseñadores afirman que "ellos, los niños, son mucho más creativos que nosotros".










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